Friday, July 3, 2020

80 ANIVERSARIO DE LA CONSTITUCION DE 1940




80 ANIVERSARIO DE LA CONSTITUCION DE 1940

Por: Lcdo. Sergio Ramos

Hace ochenta años, el primero de julio de 1940, en el poblado de Guáimaro, Provincia de Camagüey, tuvo lugar un trascendental hecho histórico que honraba a los patriotas cubanos que el 10 de abril de 1869 habían proclamado la primera constitución la República de Cuba, en aquella ocasión, en armas. Se trataba esta vez de la promulgación de la Constitución de 1940. Y una vez firmada, la Carta Magna de la República de Cuba fue remitida para su publicación en la Gaceta Oficial, publicándose el 8 de julio de ese año y entrando en pleno vigor el 10 de octubre de 1940.
La Constitución de 1940 fue una fundamentalmente democrática y avanzada para su época y sus disposiciones garantizaban con plenitud los derechos humanos y civiles de todos los ciudadanos cubanos. Desde el punto de vista procesal, aquella ley suprema de la República de Cuba fue debatida ampliamente, redactada y aprobada con plena participación de todas las corrientes políticas del país, desde la derecha, pasando por el centro democrático, hasta la izquierda. Fue el resultado del consenso dentro del marco del pluralismo social y político.
La misma fue promulgada tras un proceso constituyente muy distinto al que tuvieron las constituciones impuestas por la tiranía castrista en los años 1976, sus enmiendas de 1992 y del 2002, y la más reciente del 2019. En la elaboración de  todas las constituciones castristas y sus enmiendas solo participó una minoritaria facción de la sociedad y la política cubana, ya que todas estas fueron obra exclusiva de un solo partido (El comunista) y en la redacción de estas solo participaron la minoritaria facción de dirigentes del Partico Comunista de Cuba.
A diferencia de las constituciones castristas impuestas al pueblo cubano, la democrática Constitución de 1940 reconoce en su artículo 2 que: “La soberanía reside en el pueblo y de este emanan todos los poderes públicos”. En cambio, la actual constitución castrista en su artículo 5 coloca al minoritario Partido Comunista como “…la fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado.” con lo cual le arrebata al pueblo cubano --- al ciudadano cubano --- la soberanía que por derecho propio le corresponde. Peor aún, establece un régimen discriminatorio, haciendo a los miembros de ese minoritario partido “superiores” al resto de los ciudadanos. Sin embargo, la Constitución de 1940 en su Artículo 20, establecía que “Todos los cubanos son iguales ante la Ley. La republica no reconoce fueros y privilegios.”
Otro dato importante de la Constitución de 1940 es que se adelantó en su tiempo a la promulgación de los Derechos Humanos de la Declaración de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas la cual fue aprobada el 10 de diciembre de 1948, o sea ocho años antes que la promulgante Resolución 217 de 1948. Los derechos humanos que garantiza dicha declaración de la ONU, están plenamente garantizados por la Constitución de 1940. Veamos:
La Igualdad ante la ley del artículo 7 de la Declaración de Derechos Humanos de la ONU, está contenida en el citado artículo 20 de la Constitución de 1940
El derecho a la vida del artículo 3 de la Declaración de Derechos Humanos de la ONU, está contenida en el artículo 25 de la Constitución del 1940 prohibiendo la pena de muerte.
La no detención arbitraria y el derecho a remedio efectivo ante el tribunal imparcial de los articulo 8 y 9 de la Declaración de Derechos Humanos de la ONU están establecidos en los artículos 26, 27, 28 y 29 de la Constitución del 1940
La inviolabilidad de la correspondencia y el derecho a la privacidad del artículo 12 de la Declaración de Derechos Humanos de la ONU, está garantizada por el artículo 32 de la Constitución del 1940
La libertad de expresión del pensamiento de los artículos 18 y 19 de la Declaración de Derechos Humanos de la ONU, está contenida en el artículo 33 de la Constitución del 1940
La libertad de culto religioso del artículo 18 de la Declaración de Derechos Humanos de la ONU, está protegida en el artículo 35 de la Constitución del 1940
La libertad de asociación del artículo 20 de la Declaración de Derechos Humanos de la ONU, está garantizada en el artículo 37 de la Constitución del 1940
El derecho a la propiedad del artículo 17 de la Declaración de Derechos Humanos de la ONU, está contenida en el artículo 24 de la Constitución del 1940
El derecho a la participación en el gobierno del país del artículo 21 de la Declaración de Derechos Humanos de la ONU, está establecido en el artículo 38 de la Constitución del 1940. Y así sucesivamente con otros derechos civiles y humanos más.
Además, garantizaba las elecciones libres y que el voto fuera universal, igualitario y secreto (Articulo 97) con garantía al pluralismo político al permitir la libre organización y participación de partidos políticos acorde al artículo 102 de dicha constitución. Más aun, garantizaba la participación y representación de las minorías en el gobierno según el artículo 103; derechos estos, que coarta la constitución de castrista del 2019 al imponer el mono-partidismo supremacista del minoritario Partido Comunista, discriminando a todas las otras vertientes del pensamiento político y social del país, excluyendo y coartando la diversidad de pensamiento y de criterios que por su propia naturaleza tienen todas las sociedades.
A diferencia de la constitución castrista que concentra excesivamente los poderes del estado en el poder ejecutivo bajo un solo partido, el comunista, la Constitución de 1940 fundaba al país bajo el concepto de la Separación de Poderes: El ejecutivo, el legislativo y el judicial (Articulo 118). Bajo este modelo de peso y contrapeso, ningún poder es superior al otro, cada cual es autónomo en sus funciones específicas y se monitorean unos a otros, para evitar el abuso y el acaparamiento del poder en una o pocas manos, haciendo realidad que la soberanía recaiga en el pueblo.
Si tomamos en cuenta el procedimiento para enmendar o derogar la Constitución de 1940 establecido en el Titulo XIX (Artículos 285 y 286) estas nunca fueron seguidas por la dictadura al momento de promulgar la constitución comunista de 1976, lo cual, desde el punto de vista de derecho, la hace ilegitima, impuesta de facto, además de por su naturaleza excluyente que hubo en su redacción y promulgación, toda vez que fue obra de una facción minoritaria del pueblo.
 Luego la constitución de jure de Cuba es la del 1940, aunque este bloqueada de toda vigencia a causa del régimen dictatorial y totalitario que impuso al pueblo la excluyente y opresiva constitución del 2019 que rige de facto.
Ante esa imposición, la Constitución de 1940 en su artículo 40 al párrafo segundo reconoce el derecho del pueblo a la resistencia (‘Ius Resistendi’) al establecer que: “Es legitima la resistencia adecuada para la protección de los derechos individuales garantizados anteriormente.”  Luego las acciones de la valiente oposición cubana en pos de sus derechos humanos y civiles y las libertades del pueblo, acorde este ordenamiento constitucional de 1940, son totalmente legitimas.
Tristemente, en nuestra historia, las ambiciones de poder, pisotearon y violentaron aquella democrática Constitución de 1940, trayendo dictaduras que solo han causado sufrimiento, dolor y lágrimas a nuestro pueblo.
Hoy a 80 años de tan excelsa pieza legislativa, honremos a aquellos compatriotas constituyentes del 1940 que supieron seguir el llamado del ilustre legislador José Manuel Cortina al plantear en su discurso inaugural en la escalinata del Capitolio de La Habana “¡Los partidos fuera, la patria dentro!” para darle al pueblo cubano una Carta Magna verdaderamente democrática.
La Constitución de 1940 fue y es una carta magna del pueblo, por el pueblo y para todo el pueblo cubano.
San Juan, Puerto Rico a 27 de junio de 2020.




Saturday, June 27, 2020

EL GRAN LASTRE ECONOMICO DE CUBA




EL GRAN LASTRE ECONOMICO DE CUBA

Por: Lcdo. Sergio Ramos

Tal como ha ocurrido en muchos países en el mundo, Cuba está sumida en una profunda crisis económica como resultado del impacto causado por el disloque de los mercados internacionales a raíz de la pandemia del CORVID-19.
Sin embargo, la situación en Cuba se agrava exponencialmente a causa de la ineficiencia intrínseca del modelo económico impuesto por la dictadura. El pueblo cubano está padeciendo una severa escases de productos de primera necesidad y alimenticios que al régimen le es imposible resolver.
Actualmente existe una gran preocupación en las altas esferas de la casta gobernante; razón por la cual comparecieron hace varios días ante el programa televisivo oficialista “Mesa Redonda” tres de las más altas figuras del régimen en cuanto a economía: Miguel Diaz-Canel, el primer ministro Manuel Marrero Cruz y el Ministro de Economía Alejandro Gil. El mismo estuvo cargado de discursos justificativos en donde achacaban culpas infundadas a otras cuestiones, sin afrontar el meollo de la causa real de la crisis económica de afecta a Cuba.
Posteriormente, el ministro de Comercio Exterior, Rodrigo Malmierca, como parte de la desesperación económica de la dictadura castrista, anunció una medida autorizando a los cubanos en el exterior a invertir en el país y otra que concederá autorización a ciertos cuentapropistas para exportar sus productos, sujeto a una serie de condiciones limitativas por parte del estado. Al tiempo que vemos como, contradictoriamente, el régimen desata una campaña de expropiaciones de productos a los cuentapropistas y agricultores independientes.
Un hecho cierto es que, por su naturaleza totalitaria, exclusivista y dictatorial, el régimen cubano no ofrece garantías de estabilidad, ni de seguridad para la inversión extrajera y/o de los cubanos en el exterior y/o de los ciudadanos dentro del país, pues se trata de un problema sistémico. Cualquier inversión en Cuba es de muy alto riesgo pues constantemente estará a expensas de su expropiación arbitraria sin indemnización a causa de las inconsistencias, las arbitrariedades, la corrupción y los fanatismos ideológicos de la casta gobernante que por más de 60 años usurpa el poder que le corresponde al pueblo. 
La realidad es que ninguna de dichas medidas adoptadas por el régimen   contribuye a resolver la crítica situación económica del país, puesto que la génesis del mal radica en el inoperante e improductivo sistema económico de control y propiedad estatizada impuesto por el régimen. Un sistema económico que nunca ha dado resultados puesto que el país lleva 60 años en la pobreza y que constituye un gran lastre que obstruye capacidad para salir de la presente crisis, e impide el desarrollo económico del país y el bienestar del pueblo Cuba. Se trata del mismo sistema que por su ineficiencia fue descartado por quienes primero lo aplicaron: Los rusos.
Para resolver la crisis y pueda salir de la pobreza en que esta sumida, se ha de empezar por abrir plenamente la economía al libre mercado y a la tenencia de la propiedad tanto de los bienes de consumo, como de producción, no solo para los extranjeros o los cubanos en el exterior, sino para todos los ciudadanos cubanos que residen en el país. Medidas que deben de ser acompañadas de garantías plenas para la seguridad y estabilidad en la tenencia de la propiedad privada, tanto agrícola, industrial, comercial, como también en lo personal. Además, debe proveerse de incentivos a la inversión como la reducción de los impuestos a niveles razonables, incluyendo la exención contributiva para la inversión en la agricultura, industria y comercio y permitir la libre contratación de los trabajadores bajo condiciones salariales justas y dignas que garanticen el bienestar de los ciudadanos.
O sea, ha de desecharse por completo el modelo de economía estatal centralizada del comunismo y adoptar un modelo de libre empresa y mercado.
Obviamente, sabemos que eso es algo que la minoritaria casta de la alta cúpula en el poder no está dispuesta a hacer, puesto que perdería el control férreo que tienen sobre el país y en última instancia, su dominio sobre el ciudadano común.
Para resolver el problema económico de Cuba se requiere el cambio radical de modelo económico, lo cual también requiere a priori un profundo cambio en el modelo político orientado hacia la democratización del país, y a eso le tienen terror los altos jerarcas del Partido Comunista de Cuba.
De hecho, a principios de este siglo la cúpula gobernante estuvo considerando cambios en el modelo económico e hizo estudios sobre la posibilidad de la implantación del modelo chino y el modelo vietnamita. Este último fue muy considerado por la cúpula gobernante por ser más restrictivo, pero al final fueron arropado por el miedo al cambio y desecharon ambos, pues hacerlo pudiera conllevar una pérdida en los niveles de poder absoluto que ostentan.
Cabe señalar que ambos modelos económicos, el chino y el vietnamita, son inaceptables como remedios para los males que sufre Cuba, porque ambos conllevan el continuismo del régimen dictatorial.
Al fin de cuentas, mientras los castro-comunistas estén en el poder en Cuba, todo seguirá igual. La pobreza, las escases y el hambre continuará arropando al país, manteniendo al pueblo cubano sumido en la opresión y la miseria al tiempo que la minoritaria casta gobernante seguirá enriqueciéndose a costa de la explotación de los trabajadores cubanos.
Y de nuevo, insisto, solo profundo y radical cambio en el modelo político, hará posible que se produzca un verdadero y real cambio de modelo económico que de al traste para siempre con la pobreza y la opresión del pueblo Cuba.
San Juan, Puerto Rico a 23 de junio de 2020



Saturday, May 30, 2020

DOS MODELOS ECONOMICOS ANTE UNA MISMA PANDEMIA

EN LA ECONOMIA ESTATIZADA DE CUBA



EN LA ECONOMIA DE LIBRE MERCADO 




DOS MODELOS ECONOMICOS ANTE UNA MISMA PANDEMIA
Por: Lcdo. Sergio Ramos
A raíz de la pandemia de Corvid-19 en Cuba se ha desatado una seria escases de productos alimenticios y de primera necesidad. El pueblo en su desesperación se aglomera desesperado alrededor de cualquier lugar en donde meramente se diga que están dando o van dar cualquier producto sin importar lo que sea.
La ineficacia productiva del sistema marxista-leninista implantado en el país se exacerba en medio de la pandemia resaltando la incompetencia de la mega-burocracia del totalitarismo de estado imperante.
En respuesta, el régimen, persigue a los cuentapropistas con quienes, hasta ahora, se hacía de la vista larga respecto a los llamados “acaparadores” de productos básicos y de alimentos, desatando una arremetida de confiscaciones y detenciones de aquellos cuyo “delito” es poseer un espíritu emprendedor escudado en el limitado cuentapropismo.
Lo que debía esperarse de tales confiscaciones es que dichos productos se distribuyeran al pueblo, pero lamentablemente no será así, pues en la naturaleza misma del sistema comunista esta la génesis de la corrupción de los funcionarios que realizan tales confiscaciones y los jerarcas de la alta cúpula del poder que los dirigen.
En consecuencia, fuera de quizás unas pocas excepciones, que serán teatralizadas por la propaganda del régimen, mostrando la entrega de algunos de esos productos confiscados a los ciudadanos, la mayoría de estos serán destinados al enriquecimiento de los bolsillos de los corruptos funcionarios y los altos jerarcas del gobierno.
La indolencia gubernamental y la incompetencia del régimen ante la desesperación del pueblo causada por el hambre y las necesidades exacerbada por esta súbita escases, es preocupante. 
Cuando comparamos el efecto de la pandemia en Cuba con el que acontece en las sociedades de mercado abierto y libre, nos percatamos una gran diferencia en cuanto a la situación de accesibilidad de las personas a los productos alimenticios y de primera necesidad.
Partiendo del hecho de reconocer que crisis económica causada por la pandemia, indudablemente, también ha impactado adversamente a los medios de producción y la cadena de distribución de los productos, pero el efecto escases causado en los países de libre mercado es muchísimo menor y no se experimenta el incremento del hambre que existe en los regímenes comunistas, sea el de Cuba o el de Venezuela o cualquier otro país con modelos económicos similares.
Un dato interesante es que, en las economías de libre mercado, a pesar de existir las filas o colas para acceder a los productos, estas fundamentalmente se basan en el control del contagio, no tanto en la escases de los productos.
También vale destacar que, en medio de la pandemia, los países con las economías de libre mercado han desarrollado y/o implementado tecnologías de compraventa y distribución de los productos por medio de internet, incrementando el acceso de la población a los mercados y facilitando la satisfacción de sus necesidades en materia alimentaria y de productos de primera necesidad.
Mientras que en las economías estatizadas estos métodos de tecnología de distribución de productos por internet no están accesibles a la mayoría de la población y los escasos esfuerzos por implementarlos en medio de la pandemia han sido un rotundo fracaso.
La pandemia ha venido a destapar la ineficacia del sistema económico comunista centralizado. Una realidad observable en el diario vivir del cubano de pie desde los mismos comienzos de la dictadura castrista, en donde lo cotidiano es la escases de los productos a causa de la improductividad en las fábricas y fincas agrícolas estatales y la ineficiencia en la cadena de distribución, algo, que se agrava con la corrupción que fomenta la carencia sostenida de productos básicos y los privilegios de las castas gobernantes amparadas en el poder absoluto que ostentan. 
La pandemia del Corvid-19 nos permite hacer una clara comparación de la eficacia de cada uno de esos dos modelos económicos ante una crisis que, no solo afecta la salud, sino también que produce un severo impacto económico en todos los países afectados por ese mal; dejando demostrado que el modelo económico centralizado y estatizado resulta ineficaz, mientras que el modelo de libre empresa y libre accesibilidad a los mercados posee una fuerte solidez para superar situaciones de crisis extremas, en donde son los pueblos los que, en última instancia, sufren los impactos nocivos de las crisis.
San Juan, Puerto Rico a 25 de mayo de 2020    

Saturday, May 9, 2020

LA PEOR DE LAS PANDEMIAS: EL COMUNISMOVIRUS



LA PEOR DE LAS PANDEMIAS: EL COMUNISMOVIRUS

Por Lcdo. Sergio Ramos
Las pandemias han azotado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Desde la bíblica peste que afectó Egipto en los tiempos de Moisés durante el siglo XIII a.C., pasando por la que azotó a Atenas en el 430 a.C. al 429 a.C. que le costó la muerte al gran Pericles, o la llamada Peste Cipriana que hubo en el Imperio Romano en el 249 d.C. o la que padeció el Imperio Bizantino conocida como la Plaga de Justiniano en el 542 d.C. o la famosa Peste Negra que afectó a Europa entre 1347 a 1353, hasta llegar a cien años atrás entre 1918 a 1919 con la llamada Gripe Española. 
Hoy día, también padecemos una pandemia, la del coronavirus o CORVID-19 que está causando miles de muertos en todo el planeta.
Sin embargo, también en el mundo de la política existen pandemias que han causado millones de muertes a la humanidad. Se trata de los totalitarismos. Desde los monarcas más absolutistas como Nabucodonosor II de Babilonia (630 a.C. - 562 a.C.) o el emperador romano Calígula (12 d.C. - 41 d.C.), pasando por Iván IV el Terrible, de Rusia (1530-1584) hasta Leopoldo II de Bélgica (1865-1909).
Pero las peores de estas nocivas pandemias políticas son las del tirano que se ampara en una ideología, supuestamente “redentora”, para aparecer como el “salvador” de los pueblos. Así pasó con el nazismo de Adolfo Hitler que mató más de 17 millones de personas o la de Benito Mussolini responsable de cerca de un millón de muertos.
Pero el peor y más mortal de los político-virus totalitaristas es el comunismo. Creado bajo las teorías de Karl Marx en el siglo XIX y adoptado e implementado por Vladimir Lenin en Rusia en 1917, se expandió por todo el mundo bajo el camuflaje de “reivindicación de los pobres y los trabajadores”, trayendo a la humanidad una pandemia política que ha causado cientos de millones de muertes en todo el planeta.
Así un vistazo a lo largo de la macabra historia del comunismo podemos observar el sangriento martirio que han sufrido los pueblos a los que esta pandemia político-ideológica  sometió:
En Rusia, el régimen totalitario durante el mandato de Vladimir Lenin entre 1917 y 1924 asesinó, entre opositores, realistas, cosacos, durante la rebelión del Tambov y contra la rebelión de los llamados los Rusos Blancos, un total de 590,000 personas, más otros 4 millones a causa de la hambruna que se desató en ese país como consecuencia de la aplicación de las políticas económicas improductivas resultantes de la estatización. Su sucesor en el poder Joseph Stalin entre 1921 a 1953 mató un total de 23 millones de personas.
El virus político-ideológico del comunismo se expandió a China en donde Mao Tse Tung mató un total de 78 millones de seres humanos entre 1949 a 1973.
En el caso de Camboya, el dictador Pol Pot entre 1963 a 1981 asesinó 1.7 millones de personas. En Corea del Norte, fundador del totalitarismo comunista-familiar de ese país Kim Il Sung asesinó un total de 1.6 millones de personas entre 1948 a 1994. Mientras que en Viet Nam ( Antes, Viet Nam del Norte ) Ho Chi Ming entre 1945 al 1969 mató 1.25 millones de personas.
Volviendo al continente europeo, en Albania el tirano comunista Ever Hoxha asesinó unos 100,000 albaneses.  En Alemania del Este entre 1945 al 1989 fueron asesinados por el régimen comunista pro-soviético de ese país unas 815,000 personas. En Yugoslavia el Mariscal Joseph Tito asesinó 1.2 millones de personas. Y en Rumanía el tirano Nicolau Caecescu, entre 1965 al 1989, asesinó unos 435,000 rumanos. Y en Hungría, entre 1945 al 1989, el régimen comunista mató cerca de 210,000 húngaros.
Pasando a la América Latina, en Cuba el tirano Fidel Castro se estima asesinó 73,000 personas sin contar los más de 7,000 balseros que murieron tratando de escapar de la dictadura castrista y cerca de 10,000 soldados cubanos que se estiman murieron en las guerras de Angola, Etiopia, Eritrea, entre otras.
Actualmente, en Nicaragua, el régimen procastrista de Daniel Ortega se le imputan unas 5,000 muertes a la fecha de hoy. Mientras que al dictador Nicolás Maduro en Venezuela se le estiman según informes de derechos humanos un total de más 7,500 muertes.
La pandemia política del totalitarismo comunista le ha costado a la humanidad más de 120 millones de seres humanos, sin contar las muertes causadas por el comunismo en otros países en donde han intentado apoderarse del poder por la fuerza como ocurrió con las guerrillas de ELN o de las FARC en Colombia y las del Viet Cong en Viet Nam del Sur entre otros o con los grupos terroristas de izquierda como los Tupac Amaru y los Montoneros en Uruguay y Argentina, entre otros más fomentados y armados por los regímenes comunistas.
Todo ese horror de muertes, sin contar los innumerables sufrimientos que han ocasionados a los pueblos victimas de semejante flagelo como la opresión, el hambre, la miseria, la explotación, el presidio político, las torturas y la separación de familias.
El comunismo es un peligroso y mortal virus político-ideológico que ha causado, y sigue causando, muchísimas más muertes en el mundo que cualquiera de las pandemias anteriores que han padecido los seres humanos.
La sociedad tiene derecho a defenderse para salvaguardar sus derechos humanos y libertades. Luego, así como la humanidad ha tomado medidas para frenar la pandemia de coronavirus, los pueblos y gobiernos democráticos del mundo deben tomar contundentes acciones --- preventivas y curativas---, contra la pandemia político-ideológica del comunismo, o lo que podríamos llamar, el comunismovirus.
San Juan, Puerto Rico a 26 de abril de 2020




Thursday, April 2, 2020

EL CORONAVIRUS Y LA INDOLENCIA CRASA DE LA DICTADURA



EL CORONAVIRUS Y LA INDOLENCIA CRASA DE LA DICTADURA

Por: Lcdo. Sergio Ramos

Cuba envió un centenar de médicos a Italia a raíz de la pandemia del CORVID-19 que azota a ese país europeo. Se trata de una maniobra de propaganda impresionista, pues tanto a los italianos que reciben la ayuda de los galenos cubanos, como ante los ojos del mundo, proyecta una imagen favorable. Sin embargo, como dice el refrán, “el infierno está lleno de buenas intenciones”.
El propósito real del régimen, oculto tras esa careta de “bondad”, es otro. Todos sabemos que la Comunidad Europea ha criticado, e incluso ha tomado algunas sanciones contra la dictadura castrista y más recientemente, recibió duras críticas a raíz del injusto encarcelamiento al opositor José Daniel Ferrer.
En consecuencia, lo que el régimen persigue es crear un golpe-efecto de  aparente “generosidad” para influir en los gobiernos de los países europeos, a fin de obtener un cambio en la posición política hacia el gobierno de Cuba, tanto de Italia, como del resto de los países de la Comunidad Europea, de modo que se revierta la posición de los gobiernos europeos en una política más favorable a la dictadura castrista.
Dicha maniobra política del castrismo, esconde, tras el disfraz de “solidaridad humanitaria”, un dantesco escenario cuyo precio lo está pagando el oprimido pueblo cubano, quien no tiene ningún derecho, ni participación real en las decisiones tomadas por la elitista cúpula gobernante de Cuba.
Primeramente, es harto conocido y denunciado por los organismos internacionales de derechos humanos, la explotación y trata de personas de que son objeto los médicos cubanos que son enviados por el régimen en las llamadas “misiones internacionalistas” a dar sus servicios en países extranjeros. En realidad, tal explotación laboral constituye un trabajo esclavo de profesionales de la salud; en donde los países receptores de los médicos cubanos pagan cuantiosas sumas de dinero al gobierno cubano por los servicios de los galenos cubanos, y a su vez, el régimen cubano se apropia del dinero de los médicos, entregándoles a estos una ínfima parte del pago por sus servicios.
Además, en el específico caso de Italia, la dictadura está exponiendo a los médicos cubanos al contagio del coronavirus, más aún si tomamos en cuenta que las estadísticas reflejan que el personal de la salud que labora con pacientes infectados con el CORVID-19 tienen una alta probabilidad de ser contagiados. (Se calcula que entre el 10 % al 14 %). Contagio, que luego a su regreso, lo podrían llevar a Cuba, transmitiéndolo a la población.
Por otra parte, el régimen ha reconocido públicamente que en Cuba ya está presente a pandémica plaga del CORVID-19, con más de cien personas los contagiados y varios muertos. Aunque todos sabemos del vicio del secretismo que permea a la dictadura castrista; lo que nos lleva a pensar que lo más probable es que haya muchos más contagiados de los que ellos dicen.
A dicho patrón de indolencia crasa de la dictadura para con el pueblo, añádase el hecho de que el régimen permitió el arribo a puerto de un crucero turístico con más de una decena de infectados con el coronavirus, a cambio de recibir la suma de $2 millones de dólares de la compañía naviera. Hecho que corrobora el rejuego mercantilista de la alta cúpula gobernante que es capaz de sacrificar la salud del pueblo a cambio de enriquecer sus bolsillos.
Además, debemos recalcar el carácter discriminatorio en la provisión de los servicios médico-hospitalarios que existe en Cuba. La alta oligarquía gobernante dispone de hospitales cinco estrellas, que cuentan con los más modernos equipos médicos, los mejores médicos, servicios de salud alta calidad, y medicinas en abundancia; mientras que el cubano de a pie tiene que atenderse en hospitales cuyas facilidades están desprovistos de equipos médicos necesarios, carentes de asepsia y faltos de medicinas. Situación que agrava más aun el peligro y la indefensión del pueblo cubano ante la expansión de la pandemia de coronavirus en el país.
En resumen, para la dictadura es más importante hacer negocios a costa de la pandemia y proyectar propagandísticamente una falsa imagen de “bondad y humanidad”, que garantizarle al pueblo cubano el bienestar y la salud. La indolencia crasa para con el dolor del pueblo cubano es parte de la maldad intrínseca que permea a la cruel dictadura castrista.
San Juan, Puerto Rico a 31 de marzo de 2020


Thursday, March 12, 2020

SISTEMA JUDICIAL DE CUBA: UN INSTRUMENTO DE LA REPRESION DEL ESTADO



SISTEMA JUDICIAL DE CUBA: 
UN INSTRUMENTO DE LA REPRESION DEL ESTADO

Por: Lcdo. Sergio Ramos

Recientemente un tribunal de Cuba juzgó al opositor José Daniel Ferrer por alegados delitos comunes en un proceso viciado por el hermetismo, los maltratos al acusado e irregularidades procesales; lo cual deja a todas luces una crasa violación de los derechos humanos al presidente de la organización opositora UNPACU.
No es la primera, ni será la última mientras gobierne la dictadura castrista, que el sistema judicial de Cuba se convierta en un componente de la maquinaria represiva del régimen.
Remontándonos a los comienzos del castrismo, observamos que desde sus inicios la dictadura utilizó los tribunales de justicia para perseguir a los opositores, encarcelarlos y hasta asesinarlos so color de fusilamiento. Y es que a lo largo de la existencia de la tiranía los procesos judiciales contra los opositores al régimen los Tribunales de Justicia son utilizados como antifaz para encubrir los crímenes de lesa humanidad del régimen dándoles un falso carácter de legalidad.
Entre las monstruosidades anti-jurídicas cometidas por la dictadura esta aquel juicio en marzo 1959 contra los pilotos de la Fuerza Aérea de Cuba, en donde el tribunal los absuelve, y por órdenes expresas del tirano Fidel Castro, fueron vueltos a jugar y condenados a largas penas de cárcel.
Otro ejemplo fueron los juicios contra los guerrilleros pro-democracia de la Sierra del Escambray durante la década de los sesenta. Fueron cientos de casos donde los patriotas anti-castristas tras hechos prisioneros, eran juzgados por las mismas tropas castristas que los apresaron y muchos fueron condenados a muerte y fusilados de inmediato por los propios captores, sin derecho a la defensa, a un proceso limpio, imparcial y transparente ante un verdadero tribunal imparcial. Un proceso que solo puede definirse en honor a la verdad, como un vil asesinato de prisioneros por sus captores.
Como también lo fue teatral la farsa judicial para propagandear, vía la televisión, el poder represivo del régimen, durante el juicio del oficial del ejército de la Republica Sosa Blanco. Durante ese viciado proceso, los testigos dijeron que oyeron los tiros, y contra interrogados por la defensa, reconocieron que estaban lejos del lugar, “al cantío de un gallo’, y en donde un guajiro testigo confesó que eso era a una distancia como a 20 leguas de lugar de los hechos. Sosa Blanco fue fusilado.
Otro uso del espectáculo judicial televisado para justificar eliminar potenciales rivales políticos, lo fue al juicio al Gral. Arnaldo Ochoa y sus allegados en 1989, quienes terminaron fusilados, y otros a largas penas de cárcel. Ocasión en donde Castro se inventó de la noche a la mañana un tribunal que no estaba contemplado en las normas de derecho vigentes y que llamo “tribunal de honor”.
Para el año 2003 se desató la llamada Primavera Negra donde 75 opositores pacíficos fueron detenidos, juzgados y condenados a lagar penas por el simple hecho de discrepar, pacífica y públicamente, del régimen castrista.
Lo cierto es que el sistema judicial de Cuba no es más que un engranaje más de la maquinaria represiva de la tiranía. No existe, en el sentido estricto de la palabra, un verdadero sistema judicial imparcial y autónomo que imparta justicia al pueblo. El sistema judicial es un mecanismo más para la represión y opresión de los ciudadanos controlado por la alta cúpula del poder dictatorial.
El reciente juicio a José Daniel Ferrer es otro ejemplo del carácter anti-jurídico del sistema judicial cubano, pues estuvo plagado de incumplimientos a las normas internacionalmente aceptadas para un juicio justo e imparcial. Veamos: A José Daniel Ferrer se le somete a juicio después de cuatro (4) meses de prisión sin juicio ni orden judicial, en donde se le negó el derecho a un abogado, estando incomunicado y fue sujeto a torturas según pudieron evidenciar sus familiares en las contadas y cortas visitas que le permitieron. El juicio fue a puertas cerradas. Sin la presencia de ciudadanos y familiares que estaban interesados en asistir al juicio. Inclusive la Comunidad Europea y Amnistía Internacional solicitaron estar presentes en el juicio y el gobierno cubano se los negó. Por el contrario, el área del juzgado fue fuertemente acordonado por la política y por agentes la policía política, la Seguridad del Estado creando un estado de hermeticidad, aislamiento y secretismo en el desarrollo de la vista judicial. No tuvo acceso y ni condiciones para la preparación y defensa adecuada de su caso y a poder presentar prueba exculpatoria tanto documental como testifical.

Obviamente, esas medidas de aislamiento y hermeticidad son medidas tomadas por el gobierno cubano, desde las más altas esferas; lo que evidencia una intromisión indebida en los asuntos que deben ser de la exclusiva competencia de la judicatura. Lo cual violenta el Principio de la independencia judicial que ha de tener todo Tribunal de justicia y pone en entredicho la imparcialidad del tribunal juzgador.
De acuerdo a los Principios Básicos Relativos a la Independencia Judicial de la Judicatura  aadoptado por el Séptimo Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente, celebrado en Milán del 26 de agosto al 6 de septiembre de 1985, y confirmados por la Asamblea General en sus resoluciones 40/32 de 29 de noviembre de 1985 y 40/146 de 13 de diciembre de 1985 establece en su párrafo 4 que: “4. No se efectuarán intromisiones indebidas o injustificadas en el proceso judicial, ni se someterán a revisión las decisiones judiciales de los tribunales. Este principio se aplicará sin menoscabo de la vía de revisión judicial ni de la mitigación o conmutación de las penas impuestas por la judicatura efectuada por las autoridades administrativas de conformidad con lo dispuesto en la ley.”
El desarrollo anómalo del procedimiento judicial contra José Daniel Ferrer, demostró que existe total falta de imparcialidad por parte del Tribunal que lo juzgó, lo cual también contraviene dichos Principios en cuanto a la imparcialidad de los jueces que intervinieron en dicho caso, toda vez que es patente la intromisión del Estado Cubano en esta causa judicial. De hecho, acorde a los principios antedichos de las Naciones Unidos, establece al párrafo 2 que: “2. Los jueces resolverán los asuntos que conozcan con imparcialidad, basándose en los hechos y en consonancia con el derecho, sin restricción alguna y sin influencias, alicientes, presiones, amenazas o intromisiones indebidas, sean directas o indirectas, de cualesquiera sectores o por cualquier motivo.”
En un país respetuoso de los derechos humanos y donde reine un estado de derecho administrado por una rama judicial verdaderamente independiente este juicio seria nulo.
Lo que pasa es que en Cuba no existe una real separación de poderes en donde la rama judicial sea plenamente independiente del poder ejecutivo, sino que es una herramienta del poder del gobernante, el cual ejerce su voluntad y le dicta pautas a la judicatura, cercenando su imparcialidad e independencia.
El problema de la parcialidad y dependencia de la judicatura cubana del ejecutivo tiene un origen institucional, pues el artículo 148 de la recién impuesta constitución de Cuba de 2019 estable que: “ARTÍCULO 148. Los tribunales constituyen un sistema de órganos estatales, estructurados con independencia funcional de cualquier otro. El Tribunal Supremo Popular ejerce la máxima autoridad judicial y sus decisiones son definitivas. A través de su Consejo de Gobierno ejerce la iniciativa legislativa y la potestad reglamentaria, toma decisiones y dicta normas de obligado cumplimiento por todos los tribunales y, sobre la base de la experiencia de estos, imparte instrucciones de carácter obligatorio para establecer una práctica judicial uniforme en la interpretación y aplicación de la ley.”
Obsérvese que concede una “independencia funcional” pero como parte de “un sistema de órganos estatales” lo cual no constituye una real separación de poderes del ejecutivo y otros poderes del estado. Además, que A través de su Consejo de Gobierno ejerce la iniciativa legislativa y la potestad reglamentaria, toma decisiones y dicta normas de obligado…” Lo cual deja establecido la potestad de injerencia del ejecutivo para dictar pautas y órdenes a la judicatura. En otras palabras, da potestad al Consejo de Gobierno para intervenir en los procesos judiciales del país, como ya hemos visto en múltiples situaciones judiciales que a lo largo de seis décadas de dictadura castrista en Cuba.

Por cuanto, las infracciones de las citadas normas sobre la independencia de la judicatura constituyen una crasa violación de los Derechos Humanos de los acusados en Cuba, la cual es de orden institucional.

La Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas establece que:
“Artículo 9 Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso, ni desterrado.”
Y el “Artículo 10 Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal”.

En el caso particular del José Daniel Ferrer se le violaron sus derechos humanos en lo concerniente a los artículos 9 y 10 de la Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, al ser detenido arbitrariamente y sin juicio justo, ni debida asistencia legal por cuatro meses (Desde octubre de 2019). Y además porque el juicio, fue celebrado a puertas cerradas, en condiciones de indefensión jurídica, y ante un tribunal viciado por la injerencia de los intereses políticos del gobierno, por tanto, carente de toda independencia e imparcialidad.

A esto añádase las denuncias de tortura a las que fue sometido por los agentes de la Seguridad del Estado. Los familiares que visitaron a José Daniel Ferrer le vieron visos de haber sido golpeado. Y él les confesó que le encerraron en una celda con un criminal peligroso que recibió instrucciones de golpearlo.

La Convención contra la Tortura en su artículo 1 inciso 1 la define como:
“Artículo 1.  (1). A los efectos de la presente Convención, se entenderá por el término "tortura" todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia. No se considerarán torturas los dolores o sufrimientos que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas, o que sean inherentes o incidentales a éstas. “

De todos es sabido que uno de los métodos comúnmente utilizados por la Seguridad del Estado contra los opositores es someterlo a torturas, tanto físicas como psicológicas, para extraerles una confesión y obligarlos a admitir por escrito delitos o hechos que nunca cometieron y/o delatar a otros involucrados en la causa.
Cabe destacar que ya para el 16 de maro de 2016 el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en su 31 periodo de sesiones, demandaba por la Integridad del sistema judicial de varios países entre ellos Venezuela, Belorus, la Federación Rusa y Cuba. Entre las exhortaciones que les hacía a esos estados, y por ende, al régimen de Cuba, estaban:
“6. Subraya que todo tribunal que juzgue a una persona acusada de un delito debe ser competente, independiente e imparcial;
8. Insta a los Estados a que garanticen a toda persona que comparezca ante los tribunales sujetos a su jurisdicción el derecho a estar presente durante el juicio, a defenderse personalmente o ser asistida por un defensor de su elección y a disponer de todas las garantías necesarias para su defensa jurídica;
9. Exhorta a los Estados a que garanticen el respeto del principio de igualdad ante los tribunales y ante la ley en el ámbito de su sistema judicial, entre otros medios ofreciendo a las personas sometidas a juicio la posibilidad de interrogar o hacer interrogar a los testigos de cargo y a obtener la comparecencia de los testigos de descargo y que estos sean interrogados en las mismas condiciones que los testigos de cargo;
10. Insta a los Estados correspondientes a que clausuren sin demora todos los centros de reclusión secretos que se encuentren bajo su jurisdicción o control, situados en su territorio o fuera de sus fronteras, y a que velen por que todas las personas privadas de libertad sometidas a su autoridad tengan acceso a tribunales de justicia ordinarios que actúen de conformidad con las normas internacionales relativas a las garantías procesales y a un juicio justo;
En el caso de José Daniel Ferrer, así como con muchos otros entre el 2016 a la presente fecha, demuestran que el régimen de Cuba ha hecho caso omiso a las demandas del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (Naciones Unidas A/HRC/31/L.1).
Nada de extrañar. Lo que sucede es que el sistema judicial de Cuba es parte del sistema represivo del estado dictatorial totalitario que impera en ese país. Por ello, dicho régimen debe ser objeto de la mayor condena internacional por su violación institucional de los derechos humanos de todo un pueblo.
San Juan, Puerto Rico 3 de marzo de 2020





Saturday, February 15, 2020

EL INFAME TERRORISMO DE ESTADO


EL INFAME TERRORISMO DE ESTADO
Por: Lcdo. Sergio Ramos
Recientemente hemos visto un incremento de la represión contra los opositores pacíficos en Cuba. Se trata de una campaña de constante acoso, hostigamiento y persecución sistemática. El método que están aplicando es realizar detenciones frecuentes a los opositores por corto tiempo para aterrorizarlos, impedir sus movimientos y actividades y para amedrentarlos y aterrorizarlos, a ellos y a la población en general.
Claro está, esta persecución desplegada por el régimen se implementa sin perjuicio de continuar con sus tradicionales actos represivos, como lo son las detenciones sin juicio por largos periodos de tiempo, las torturas, y los encarcelamientos luego de juicios fatulos sin garantías para los acusados y sin tampoco abandonar las ejecuciones de crímenes de lesa humanidad, como los asesinatos, bien por la fabricación de un accidente o por medio del paredón de fusilamiento o simplemente matándolos. Así fueron los casos de Osvaldo Paya Sardiñas, o el caso de Virgilio Campanería o el asesinato de Orlando Zapata Tamayo, respectivamente, entre otros miles de cubanos.
Se trata de una perversa política de terrorismo de estado contra los opositores y el pueblo de Cuba en general; orquestada y ejecutada por la dictadura castrista.
Así vemos como José Daniel Ferrer, presidente de UNPACU, está preso sin juicio, aislado y sometido a torturas desde el mes de octubre pasado. 
Del mismo modo, sufren los rigores del presidio político opositores tales como Roberto Quiñones, Ernesto Borges, Martha Sánchez González, Misael Canet Velázquez, entre otros muchos cubanos.
Actualmente a las Damas de Blanco se les detienen arbitrariamente y se les golpea cada vez que van a salir para realizar sus pacificas protestas y asistir a la iglesia. A Guillermo Fariñas lo detienen cada vez que sale a la calle y lo someten a malos tratos y su casa en Santa Clara está constantemente vigilada. Del mismo modo, cientos de opositores están siendo víctimas de los hostigamientos, acosos, agresiones y detenciones arbitrarias tales como Berta Soler, Ángel Moya, Reinaldo Lobaina, Iván Hernández Carrillo, Orlando Triana González, Boris González Arenas, Aymara Nieto Muñoz, entre miles de opositores más que están siendo sometidos a ese infame terrorismo de estado. De hecho, se han reportado 196 detenciones arbitrarias tan solo en el pasado mes de enero este año.
Pero, ¿A que se debe esta escalada represiva por parte de la tiranía castrista?
Una realidad innegable es que las dictaduras se vuelven más represivas al inicio, cuando están apoderándose del poder, o al final, cuando lo están perdiendo o también, cuando atraviesan por una grave crisis política, económica y/o social.
Cuba está atravesando por una seria crisis económica y social a causa de la perdida de la capacidad económica de su principal sustentador, la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela y de la improductividad endémica que adolecen los sistemas comunistas. La falta de alimentos, medicinas, combustible y productos de primera necesidad en Cuba es patente e irrita a la población, como ocurrió en el mercado de Cuatro Caminos en La Habana.
La inconformidad y el enojo del pueblo, es la génesis de la explosión social y eso lo saben y le temen los tiranos.  El descontento social, provocado por la inconformidad del pueblo, conduce a la rebelión. Todos los dictadores viven con ese miedo.  Por eso, cuando ocurren esos estados de crisis que amenazan su poder, las dictaduras se vuelven más represivas contra el pueblo. Eso es lo que está pasando en Cuba.
La cúpula del poder sabe que hay un pueblo cansado de tanto abuso de poder, el cual, actualmente, está más informado gracias a la aparición de las redes sociales, tales como la internet y el whatsapp. Todos saben que en Cuba existe una dicotomía abismal de clases sociales entre los minoritarios de la dictatorial casta gobernante, corrupta y enriquecida a costa de la explotación de los trabajadores cubanos y el pueblo mayoritario, esclavizado, empobrecido y oprimido, sumido en la miseria.
Además, los componentes de la minoritaria casta que usurpa el poder en Cuba, saben que sus líderes están en el ocaso de sus vidas. El genocida mayor yace sepultado dentro de una piedra; su octogenario sucesor y hermano ya no puede controlar sus esfínteres y a su almanaque, como el de muchos jerarcas de la gerontocracia, le quedan pocas páginas. Sus herederos saben que están sentados sobre un volcán y que tarde o temprano, la inevitable erupción popular les llegará arrasándolos y con ella, la justicia implacable de un sufrido pueblo.
La historia está llena de ejemplos. Desde la Revolución Francesa, pasando por la rebelión de las 13 colonias americanas, por las guerras de independencia de América Latina, hasta llegar al siglo pasado con las revueltas populares de los países de la Europa del Este: Alemania Oriental, Polonia, Checoslovaquia, Rumania, etc.
Hay un gran miedo en la cúpula del poder a la revuelta popular, de ahí la actual implantación de la sistemática política de terrorismo de estado contra los opositores y contra el pueblo en general.
Lo que los tiranos no saben o se niegan a reconocer, es que la libertad es parte intrínseca de la naturaleza del ser humano, por eso cuando un pueblo enfurecido se rebela, es imparable.
San Juan, Puerto Rico a 9 de febrero de 2020.