INTERESES VERSUS PRINCIPIOS: VENEZUELA EN VILO
Por: Lcdo. Sergio Ramos
Las tropas especiales de la elite de las
Fuerzas Armadas de los Estados Unidos realizaron un magistral ataque en
Caracas, Venezuela contra el régimen del dictador Nicolás Maduro, capturando al
dictador venezolano y trasladándolo preso hacia Nueva York y puesto a
disposición de la justicia con cargos criminales por el tráfico de droga hacia
la nación norteamericana.
Tras el sorpresivo ataque, se produjo de
inmediato toma posesión de la presidencia del dictatorial régimen
castro-chavista de Venezuela por la vice-presidenta Delcy Rodríguez y con ella,
quedaron en la cúspide del poder los mismos represores del régimen chavista;
dejando fuera del panorama a la oposición venezolana liderada por la Premio
Nobel de la Paz, María Corina Machado y el presidente electo por el pueblo
venezolano por amplia mayoría, Don Edmundo González Urrutia. Todo lo cual ha
dejado una nebulosa de incertidumbres sobre cuales son los verdaderos
propósitos, en el presente y el futuro inmediato, del gobierno de los Estados
Unidos.
La pregunta entonces es ¿Cuáles son los
verdaderos objetivos del gobierno de los Estados Unidos con esta sorpresiva
acción militar?
Partamos de la base de que, en la
práctica, en la política internacional prevalecen los intereses por sobre los
principios, principalmente los intereses políticos y económicos. Lo demás,
tales como los derechos humanos, acciones humanitarias, seguimiento de reglas
del derecho internacional, es secundario, o sea, condicionadas a los intereses
políticos y económicos perseguidos por cada país en particular.
Basado en lo anteriormente indicado, el
presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, expresó a raíz del anuncio del
ataque y captura del dictador Nicolás Maduro, que su propósito era frenar el
tráfico de drogas procedente del Cartel de los Soles, controlado por el
dictador Maduro y su testaferro Diosdado Cabello.
La finalidad político-económico del
tráfico de drogas hacia los Estado Unidos por parte del régimen chavista no es
nueva. Ha sido implementada por los gobiernos y movimientos pro-castristas
durante años.
Las Guerrillas de Colombia, como las
FARC y ELN, nutrían sus arcas del tráfico de drogas principalmente hacia los
Estados Unidos. De hecho, bajo la dictadura del Fidel Castro en Cuba, está
documentada como el régimen castro-comunista de Cuba exportada y facilitaba el
tráfico de drogas hacia los Estados Unidos.
La razón de estas políticas es procurar
la desmoralización de la sociedad y la juventud de los Estados Unidos. Ese
también era el fin de Nicolás Maduro y de su testaferro Diosdado Cabello,
además, de procurar el enriquecimiento personal a través del tráfico de drogas.
Luego se podría alegar, que, habiendo un
propósito político de desmoralizar y pervertir al pueblo norteamericano a
través del tráfico de drogas, estas actuaciones implican un ataque a la
institución y estabilidad de los Estados Unidos, por lo que el uso de la fuerza
por parte del gobierno de los Estados Unidos fue también un justificado acto de
defensa por parte del gobierno norteamericano.
Sin embargo, además de frenar el ilícito
tráfico de drogas desde Venezuela hacia los Estados Unidos, hay otro fin o
interés por parte del gobierno norteamericano. Se trata del petróleo.
En el mundo moderno, el petróleo
representa vital un recurso estratégico de carácter económico para las economías
de los países, sobretodo, de los más industrializados. Por lo que , sabido es
que Venezuela es uno de los países con mayores reservas de petróleo en el
mundo, el cual, además, está en el área del Caribe, relativamente cerca del
territorio norteamericano. Luego, desde el punto de vista
económico-estratégico, es de vital interés para el gobierno de los Estados
Unidos controlar y beneficiarse de las grandes reservas de petróleo que posee
Venezuela.
Recientemente, el presidente de los
Estados Unidos, Donald Trump tuvo una reunión con empresarios petroleros de los
Estados Unidos procurando la inversión económica en los recursos petroleros
venezolanos para así adquirir y controlar los recursos petroleros en ese país.
Pero, además, desde el punto de vista
del panorama internacional,Washington busca penetrar y contralar el petróleo
para despojar al principal socio económico del régimen chavista, China. Un país
emergente como potencia mundial, regido bajo un régimen totalitario de
izquierda, que desde hace varios años está haciendo una peligrosa penetración y
aumentando sus influencias en el entorno de los países latinoamericanos para
desbancar a los Estados Unidos de su gran influencia en los países
latinoamericanos. En otras palabras, se
trata de una acertada política con vistas a frenar la penetración China en la
América Latina, la que, a su vez, frena el avance de los regímenes de izquierda
en el continente americano y ayuda a parar el expansionismo del régimen
totalitario chino.
Sin embargo, todas estas maniobras
político-militares, Washington lo está realizando manteniendo en el poder al
régimen dictatorial e ilegitimo del Castro-Chavismo en Venezuela. Y entonces
cabe preguntarse, ¿En dónde queda la libertad y la democracia para el pueblo
venezolano?
La Declaración Americana de los Derechos
y Deberes del Hombre de la Organización de Estados Americanos en su Artículo 1,
establece que “Todo ser humano tiene derecho a la vida, a la libertad y a la
integridad de su persona”
Esta debería ser el principal móvil de
la acción tomada por Washington, pero, de nuevo, en la política internacional
prevalecen los intereses por sobre los derechos y los principios humanitarios.
El hecho de dejar en el poder a los
cómplices y sucesores del dictador Maduro, significa dejar a Venezuela en manos
de un gobierno ilegitimo y dictatorial, pues el legítimo presidente de
Venezuela es el electo por abrumadora mayoría en las pasadas elecciones es Don
Edmundo González Urrutia, y esto de por sí, constituye una violación a dicho
citado precepto referente al derecho humano a la libertad que tienen, en este
caso, todos los venezolanos.
Lo que sucede es , que en la práctica,
para sus intereses primarios, al gobierno norteamericano le es más sencillo
negociar y dialogar con la sucesión del régimen , que al despojarlos del poder
entrar en un caos e inestabilidad indefinida que genere una incertidumbre y pueda
poner en riesgo los intereses de controlar y benefíciense económicamente del
petróleo venezolano.
No es la primera vez que este escenario
de postergación y/o negativa de procurar la libertad de un pueblo oprimido para
procurar intereses políticos y/o económicos ocurre en el escenario político internacional
en este continente americano.
Cuando la invasión de Bahía de Cochinos
en Cuba, el 17 de abril de 1961, se suponía que los Estados Unidos, una vez
desembarcada la heroica Brigada 2506, compuesta por tropas del exilio cubano en
las playas de Cuba, estas recibieran el apoyo militar y logístico de las Fuerza
Armadas de los Estados Unidos. Sin embargo, en el choque del gobierno de
Washington con otros intereses políticos internacionales, dejaron abandonados a
los brigadistas del exilio, provocando el fracaso de dicha acción militar y
dejando en poder al tirano Fidel Castro.
Otro hecho, más dramático, se produjo en
la Crisis de los Cohetes en Octubre de 1962, cuando a raíz del despliegue de
cohetes nucleares en Cuba por parte de la Unión Soviética, los Estados Unidos
realizó un bloqueo naval a la isla de Cuba. Al final, entraron en negociaciones
Washington y Moscú, y acordaron a espaldas del oprimido pueblo cubano, el
siniestro pacto Kennedy-Khruchev, por virtud del cual los Estados Unidos se
comprometían a no atacar al régimen de Cuba, ni desde su territorio, ni desde
terceros países; ni dejar que terceros países o el exilio cubano, en este
continente, los atacaran. De ese modo se traicionó la libertad del pueblo de
Cuba y se perpetuó la tiranía castrista que hoy tiene más de seis décadas en el
poder.
Decía José Martí que “en
política lo real es lo que no se ve”. Por tal razón, el pueblo
venezolano y todos los amantes de la libertad y la democracia, debemos estar
muy alertas en estos momentos, porque existe la posibilidad de que el gobierno
de los Estados Unidos y el régimen chavista de Venezuela puedan entrar, o ya
estén realizando, negociaciones tras bastidores y no podemos descartar la
posibilidad que prevaleciendo los intereses por sobre los principios y derechos
se acuerden pactos perjudiciales y contrarios a la libertad y la democracia de
Venezuela y por ende, con su efecto perjudicial a la libertad de Cuba y
Nicaragua.
San Juan, Puerto Rico 10 de enero de
2026.






