LA DESOBEDIENCIA CIVIL TOTAL: EL CAMINO HACIA LA LIBERTAD
Por: Lcdo. Sergio Ramos
Las protestas en las calles de La Habana
y en otros pueblos de Cuba son cada día más frecuentes y concurridos. Lo cual
denota un síntoma claro del incremento del descontento popular y la pérdida del
miedo ante la represión de la tiranía castrista.
Por otra parte, las acertadas políticas
del presidente Donald Trump incrementando las sanciones económicas y políticas
de los Estados Unidos contra organismos gubernamentales y económicos de la
dictadura castrista, contribuyen al debilitamiento de los organismos políticos
y económicos del régimen y fomentan la sensación de apoyo y respaldo a quienes
se oponen a la tiranía.
Mientras, paralelamente y como efecto de
tales medidas, y de la naturaleza de ineficiencia e improductividad intrínseca
del sistema comunista, disminuye y deteriora la capacidad del régimen para
resolver los problemas económicos y las escaseces que, cada día más, van en
aumento afectando al pueblo y fomentando el descontento y la ira de los cubanos
de a pie contra el régimen castrista.
Simultáneamente, tales sanciones, sumado
al aumento del descontento popular manifestado en las protestas en las calles
del país, incrementa el miedo dentro de los elementos de la casta gobernante,
lo cual se manifiesta en el incremento de la represión, la cual es una
manifestación del miedo de los opresores al pueblo que oprimen y cuando esta
represión aumenta es porque el miedo invade a los opresores.
Las condiciones objetivas para el “momentum” para la rebelión total del
pueblo se están acercando a pasos agigantados. Y ese ha de ser nuestro enfoque
y objetivo: Propiciar la rebeldía del pueblo a nivel nacional y fomentar las
condiciones para la rebelión total del pueblo: El camino para la liberación
total del pueblo cubano.
No debemos sentarnos a esperar la acción
de terceros países aliados de la liberación del pueblo cubano. Somos nosotros,
los cubanos todos --- los de dentro de Cuba y los del exilio --- quienes
tenemos el deber primario de libertar a nuestra patria. Si luego llegan otros
países aliados de la libertad del pueblo cubano a ayudarnos, bienvenidos sean.
Recordemos el ejemplo de cómo se liberó
Polonia del yugo soviético en 1989 bajo el liderato de Lech Walesa y el
movimiento Solidaridad. Todo empezó en agosto de 1980 con la huelga de los
trabajadores del astillero de Gdansk, y tras una lucha constante de protestas
callejeras coordinadas contra la dictadura comunista, para 1989 se desplomó el
bloque soviético y Polonia volvió a ser libre.
Así también podemos referirnos a otros
ejemplos de coordinación de protestas callejeras que dieron al traste con
dictaduras totalitarias. Tales fueron las protestas del pueblo checoslovaco en
el 1989, en la llamada Revolución de Terciopelo bajo la dirección de Vaclav
Havel y el llamado Foro Cívico, en donde, sobretodo en Praga y otras ciudades
importantes de Checoslovaquia el pueblo se lanzó a las calles masivamente,
conquistando su libertad contra la dictadura comunista pro-soviética.
Cuba está sometida a una férrea tiranía
totalitaria desde hace seis décadas, por tanto, “Cuando la tiranía se hace ley, la rebelión es un
derecho “, Simón
Bolívar. Para el pueblo cubano, es hora de ejercer masiva y plenamente el
derecho de rebelión contra la tiranía castro-comunista.
Por tanto, dentro
de Cuba deben perfeccionarse, continuarse, expandirse e intensificarse los
actos de desobediencia civil callejera, los cuales han de estar apoyados y
secundados por el exilio en todos los sitios donde se encuentre una comunidad
de cubanos exiliados.
Perfeccionarse
implica crear y desarrollar nuevos métodos y tácticas de acción cívica
callejera. Además, perfeccionar la lucha significa incrementar los niveles de
coordinación, comunicación y organización entre la oposición dentro y fuera de
Cuba para poder realizar actos simultáneos en distintas partes del país y del
exilio.
Simultáneamente,
deben crearse métodos efectivos de defensa y repelencia contra las agresiones
de las turbas castristas. La dictadura, al verse amenazada, está lanzando sus
turbas fanatizadas y sus esbirros policiacos a agredir a los opositores. Pero
la legítima defensa es un derecho natural del ser humano, por tanto, la
rebelión de los oprimidos es su legítima defensa.
Continuidad
implica aumentar la frecuencia de los actos de rebeldía popular. Es vital que
otras organizaciones de la oposición se sumen a las protestas, requiriendo
también la incorporación del pueblo opositor a estas actividades de
desobediencia civil. La frecuencia de los actos de protesta callejera debe
aumentar progresivamente hasta llegar al punto en que no exista un día sin
registrarse un acto de desobediencia civil en Cuba.
Su expansión
conlleva poder abarcar todo el territorio nacional con actos de desobediencia
civil callejera. No solo en actos aislados o espontáneos, sino también, y con
mayor énfasis, las acciones simultáneas en distintas partes del país, hasta que
pueda abarcar y paralizarse toda Cuba.
Intensidad,
significa el aumento en la masividad y agresividad de los actos. No podemos
dejar la labor de conquistar las calles solo de un grupo, sino ha de ser de
todo el pueblo unido en su lucha por la libertad, porque a la larga,
fraccionados serían aplastados por la maquinaría represiva de la dictadura. Es
importante aumentar la cantidad en número de participantes y de actos de
desobediencia civil callejera. Y progresivamente, en la medida que se hagan
mayores, aumentar su agresividad y la prolongación de cada acto de protesta.
La meta ha de
ser alcanzar la desobediencia civil
total, llevando progresivamente al pueblo a las calles de modo masivo como
ocurrió en Checoeslovaquia y Polonia. El día que el pueblo cubano tome las
calles de Cuba de Oriente a Occidente, será el fin de la tiranía.
Dada las condiciones de debilitamiento
del régimen y de aumento del descontento del pueblo, bien podemos afirmar las
palabras de José Martí de que “para Cuba ya es hora”
San Juan, Puerto Rico a 1ro de agosto
de 2026
