Sunday, July 14, 2019

VICTIMAS DEL REMOLCADOR 13 DE MARZO .


                    UN HORRENDO CRIMEN TODAVIA IMPUNE. EXIGIMOS JUSTICIA

SALARIOS DIGNOS, NO MIGAJAS



SALARIOS DIGNOS, NO MIGAJAS
Por: Lcdo. Sergio Ramos
Con bombos y platillos el régimen castrista ha anunciado aumentos de sueldo para los trabajadores estatales y las pensiones a los jubilados. El sueldo medio del cubano será de 871 pesos nacionales al mes, lo que representan al cambio actual de 24 pesos por dólar, unos $36.29 US dólares mensuales; mientras que el promedio de las pensiones subirá a 500 pesos nacionales al mes que implican $20.83 US dólares mensuales.  Esta medida abarcará a 3,067,000 trabajadores del sector estatal y 1,281,523 pensionados.
Obviamente, como dice el refranero “¿A quién le amarga un dulce?”, pero resulta que tales aumentos son todavía extremadamente bajos, inadecuados e insuficientes para el sostenimiento de modo digno y adecuado de los trabajadores y sus familias.
Para empezar, según un estudio comparativo del salario en América Latina, Cuba, aun con dicho aumento, sigue estando en el penúltimo lugar en la escala salarial latinoamericana, solo por encima de Venezuela (otro país que sigue los desastrosos pasos económicos de Cuba y cuyo salario medio actual de $6 US dólares mensuales), y por debajo de Haití, un país tradicionalmente paupérrimo. (En Haití el salario medio en dólares es de $70 US Dólares mensuales).
La insuficiencia salarial se destaca cuando tales salarios y pensiones los confrontamos con los altos precios la canasta básica de los consumidores cubanos. Así, por ejemplo, vemos que el litro de aceite cuesta $3 pesos nacionales. Un huevo vales $4 pesos nacionales. El arroz cuesta $5 pesos nacionales la libra. Los tomates a $8 pesos nacionales la libra. La malanga está a $10 pesos nacionales la libra. La Yuca a $4 pesos nacionales los frijoles a $20 pesos nacionales. La libra el boniato a $3.50 pesos nacionales. La libra de carne de puerco se cotiza a $57.50 la libra.
A estos precios hay que añadir la ineficacia del sistema en proveer los artículos alimentarios básicos, lo que genera la existencia de un mercado paralelo de bolsa negra; con el agravante de que muchas veces, el Estado vende esos productos en divisa o pesos convertibles (CUC), haciéndolos inaccesibles para los trabajadores cubanos y sus familias. En resumen, que para empezar medianamente a satisfacer sus necesidades adecuadamente, se estima que una familia cubana necesita ganar por lo menos, el equivalente a $86.41 US dólares mensuales (2,73.84 pesos nacionales), pero su salario promedio solo llega a $36 US dólares. Y mucho peor es la situación para los pensionados que solo reciben el equivalente a $20 US dólares mensuales.
El trabajador cubano necesita un salario digno, no migajas concedidas por el estado totalitario para justificar con treatrizaciones populistas su ineficiencia intrínseca y la explotación de los trabajadores por el régimen. En realidad, al régimen nunca le ha interesado sacar de la pobreza a los trabajadores cubanos, pues esta es parte del rejuego de control social y dominio del Estado totalitario sobre los ciudadanos. En este sentido la dictadura castrista ha venido violando sistemáticamente un derecho humano de los trabajadores cubanos contenido en el Artículo 23 inciso 3 de la Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que establece que: 3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.” 
El régimen cubano no tuvo para nada en cuenta las precarias condiciones económicas y las necesidades de los trabajadores cubanos y sus familias, lo cual viola el Convenio relativo a la fijación de salarios mínimos Número 131 de 1970 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que en su Artículo 3 establece que: “Entre los elementos que deben tenerse en cuenta para determinar el nivel de los salarios mínimos deberían incluirse, en la medida en que sea posible y apropiado, de acuerdo con la práctica y las condiciones nacionales, los siguientes: (a) las necesidades de los trabajadores y de sus familias habida cuenta del nivel general de salarios en el país, del costo de vida, de las prestaciones de seguridad social y del nivel de vida relativo de otros grupos sociales; (b) los factores económicos, incluidos los requerimientos del desarrollo económico, los niveles de productividad y la conveniencia de alcanzar y mantener un alto nivel de empleo.”
Detrás de las medidas salariales del régimen hay otro propósito muy alejado al de proveer el bienestar a los trabajadores. Actualmente en Cuba hay un malestar de fondo con las condiciones sociales y económicas que padece la población y que eventualmente puede llevar a explosiones sociales que pudieran afectar la estabilidad de la casta gobernante. Ante tal temor, la dictadura optó por amainar la situación con un raquítico aumento de salarios mínimos.
Pero lo cierto es que las condiciones de escases y pobreza continúan, pues el problema radica en un mal intrínseco del sistema político, social y económico imperante en el país. Luego el camino a la reivindicación de los trabajadores cubanos empieza por el cambio radical del sistema político, social y económico. Pues Cuba necesita ser un país de trabajadores libres, respetados plenamente en sus derechos humanos y laborales, que devenguen salarios adecuados y justos, que les permitan una vida digna para sí y sus familias. Pero para lograrlo hay que primero cambiar el sistema.
Insisto, el mal de Cuba es de naturaleza sistémica y mientras este no cambie totalmente y de raíz, continuaran los males y el sufrimiento del pueblo.
San Juan, Puerto Rico a 12 de Julio de 2019.


Saturday, July 6, 2019

VIVIENDA DIGNA Y SEGURA ES UN DERECHO



VIVIENDA DIGNA Y SEGURA ES UN DERECHO
Por: Lcdo. Sergio Ramos

Duele ver el triste espectáculo de familias cubanas durmiendo en portales por miedo al desplome de ruinosas viviendas. Son muchas los miles de familias cubanas que residen hacinados en inseguras edificaciones, con riesgo para sus vidas por causa de derrumbes.
Según estadísticas oficiales para 2018 se calcula que en país hay 9,823 cuarterías y unas 84,452 viviendas en estado precario. Además, hay 854 edificios residenciales en estado crítico, todo lo cual se estima que afecta unas 849,753 personas. A ello cabe añadirse el déficit de un millón de   viviendas, lo cual afecta a 2.5 millones de habitantes en todo el país.
Este no es solo este el único gran problema que día a día padece el pueblo cubano. Añádase la falta de alimentos y medicinas, las condiciones insalubres de los hospitales, la mala calidad del transporte público, entre otros muchos.  
Se trata de un mal endémico cuya raíz está en la ineficiencia intrínseca del impuesto sistema económico, político y social que ha arruinado al país tras 60 años de dictadura comunista, y el cual se caracteriza por el centralismo totalitario, el clasismo y la privilegiación.
El improductivo sistema económico genera los escases de los materiales necesarios para la construcción de nuevas viviendas y la reparación y el mantenimiento adecuado de las existentes. A su vez, el control del Estado en la distribución y venta de aquellos limitados materiales que éste pone a disposición del público, son vendidos a precios exorbitantes en divisas o moneda convertible (CUC), inaccesibles para el salario de los ciudadanos, lo cual genera la existencia de un mercado negro basado en la corrupción y el robo.
Esto súmesele el problema generado por el enfoque clasista de privilegios en favor de aquellas personas incondicionalmente comprometidas con la dictadura, a los cuales el Estado les otorga viviendas, alimentación y servicios médicos en detrimento de las personas más necesitadas y las cuales son otorgadas en mayor calidad y cantidad en cuanto mayor sea la jerarquía dentro de las estructuras políticas del Estado.
En el fondo, el régimen cubano no puede, ni le interesa, resolver el serio problema de la vivienda que sufre el pueblo, pues la pobreza es parte del control social que el estado totalitario ejerce sobre el ciudadano.
Así pues, el Estado cubano viola institucionalmente un derecho humano contenido en el artículo 25, inciso 1, de la Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que establece que: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial a la alimentación, el vestido, la vivienda…” (énfasis nuestro)
En otras palabras, todos los seres humanos tienen derecho a una vivienda digna y segura. Un derecho que sistemáticamente el régimen le ha conculcado al pueblo cubano durante décadas.
Bajo las actuales condiciones, resulta imposible la solución del serio problema habitacional que padece el pueblo cubano. Se trata de un problema sistémico. O sea, que es causa de una economía centralizada, ineficiente e improductiva, dentro de una sociedad dominada por una casta privilegiada, exclusivista y minoritaria que ostenta el dominio absoluto de un estado dictatorial y totalitario.
Para dar solución de este mal y a muchos otros que padece el pueblo cubano, se requiere la sustitución de la economía centralizada o en cualquier forma dirigida y controlada directa o indirectamente por el estado, por un sistema económico que abra el país al libre empresarismo y mercado para todo el pueblo sin distinciones. Esa libertad empresarial hará incentivar la productividad y acrecentar la economía, al tiempo que incrementará el empleo y elevará el salario de los trabajadores, por ende, el nivel de vida de la población; y consecuencia, se incrementará la producción de los materiales de construcción y provocará su abaratamiento en el libre mercado, garantizando su accesibilidad al pueblo para la reparación de sus viviendas y la construcción y/o adquisición de otras nuevas. Por otro lado, la libertad de empresarismo generará la apertura del mercado financiero, lo que permitirá la adquisición de préstamos para los inversionistas desarrolladores de viviendas y para los ciudadanos en general que deseen adquirir una vivienda nueva, lo que hará accesibles la adquisición de viviendas seguras y dignas con verdaderos y plenos títulos de propiedad.
Luego la solución del grave problema de la vivienda, y demás escases y penurias que sufren los ciudadanos cubanos, empieza por el cambio total y profundo del sistema político, social y económico imperante en el país. Un cambio enmarcado dentro de un sistema inclusivo y participativo de todos los cubanos basado en el democrático pluralismo político, la justicia social, y la libertad empresarial y de mercado.
San Juan, Puerto Rico a 4 de julio de 2019.


Monday, June 24, 2019

EL GENOCIDIO COMO POLITICA DE ESTADO



EL GENOCIDIO COMO POLITICA DE ESTADO
Por: Lcdo. Sergio Ramos
Una de las características de los regímenes comunistas es su indolencia hacia la vida de las personas, sobre todo, respecto a aquellos que disienten o se les oponen. Una crueldad que ocultan tras la máscara de supuestos defensores de los pobres y reivindicadores del proletariado, cuando en realidad solo sirven a sus intereses y ambiciones desmedidas de poder y riqueza de una nueva clase que se apropia de los derechos y el poder que le corresponde al pueblo. Para ellos, no hay moral ni principios, sino que “el fin justifica los medios”, como sentenciara Vladimir Lenin. El fin supremo del comunista es el poder absoluto, y para conseguirlo todo está justificado: Mentir, usurpar, robar, esclavizar, matar….
Hace treinta años el pueblo chino se concentró masivamente en la Plaza de Tianamen para reclamar libertad y el respeto a los derechos humanos. La respuesta no se hizo esperar. La dictadura china envío los tanques para dispersar a los manifestantes, sin embargo, los primeros en llegar se paralizaron ante el valor de los manifestantes. A lo cual el régimen entonces envío otras tropas las cuales masacraron a los manifestantes. Se calcula en unas 10,000 personas asesinadas por las fuerzas de seguridad del régimen chino durante aquellas protestas.
Nada nuevo en la historia de la China comunista. Al fundador de ese régimen, el dictador Mao Tse Tung, se le calcula haber asesinado unos 45 millones de chinos.
Se trata de una macabra política de estado aplicada por los dictadores totalitarios siguiendo la perversa metodología para el sometimiento y esclavización de los pueblos diseñada por Vladimir Lenin y perfeccionada por Josef Stalin en la URSS. A este último se le estima haber matado unos 23 millones de seres humanos.
En Corea del Norte, el fundador de régimen comunista en ese país, Kim il Sung, se le calculan un total de 1.6 millones de asesinatos.  Otro tanto asesinó su hijo y sucesor Kim Jong-il y otros más, su nieto y actual dictador Kim Jong-il.
En Camboya, el régimen del sanguinario Soloth Sar, más conocido como, Pol Pot se le estima haber asesinado unos 2 millones de personas.
En Rumanía el dictador comunista Nicolás Ceaucescu se le calcula haber asesinado unas 80,000 personas.
Las dictaduras totalitarias, más allá de su corte político, se caracterizan por la total inclemencia ante la vida, sobre todo de quieres se les oponen o molestan a sus ambiciosos fines de apoderarse del poder absoluto. Así también vimos como Hitler asesinó 6 millones de judíos en lo que históricamente se le conoce como el Holocausto. Sin embargo, los regímenes comunistas de Stalin y de Mao Tese Tung, por si solos, cada uno de ellos por separado, mataron muchas más personas.
Hoy en la América Latina tenemos tres dictaduras comunistas que están aplicando las políticas de exterminio contra opositores: La dictadura castrista en Cuba, la dictadura de Ortega en Nicaragua, y la dictadura de Maduro en Venezuela.
Al presente la dictadura comunista de Cuba se le calcula haber asesinado 7,365 personas. Por su parte, el régimen de Nicaragua se le estima unos 561 opositores asesinados durante las recientes protestas. Y al dictador Nicolás Maduro en Venezuela se le estiman unos 726 asesinatos de opositores.
Todas estas dictaduras comunistas tienen algo en común: El total menosprecio por la vida de los seres humanos. Un macabro reflejo del carácter inhumano y despiadado los sistemas comunistas. No en balde el papa Pío XII definió al sistema comunista como “Intrínsecamente perverso”
Se trata de regímenes que tienen como política de estado el genocidio contra sus adversarios, y que usan indiscriminadamente la violencia para perpetuarse en el poder. Tales gobiernos no deben tener cabida en el concierto de las naciones civilizadas. Son regímenes que no salen por las buenas.
San Juan, Puerto Rico, 9 de junio de 2019.

Sunday, May 5, 2019

NO MAS IMPUNIDAD



NO MAS IMPUNIDAD

Por: Lcdo. Sergio Ramos
Los regímenes totalitarios de Cuba, Venezuela y Nicaragua se han caracterizado por la constante violación de los derechos humanos de sus respectivos pueblos, así como también por la comisión de numerosos crímenes de lesa humanidad sobre la población que se les opone.
En Cuba desde los comienzos de la toma por poder por el régimen castrista hace 60 años sido muchos los crímenes de lesa humanidad empezando por las decenas de ejecuciones extra-judiciales ordenadas por el dictador Raúl Castro en Santiago de Cuba los primeros días de enero de 1959, pasando por las ejecuciones de opositores en la fortaleza de la Cabaña bajo el mando del genocida Ernesto (Che) Guevara y por órdenes del tirano Fidel Castro y su hermano Raúl Castro. En la década de los sesenta, durante la lucha de las guerrillas anti-castristas en las Sierras de El Escambray y otros lugares del país se fusiló sin juicio a cientos de cubanos que apoyaban las guerrillas pro-democracia. Más tarde, en los setenta y ochenta, cuando Cuba se involucró en las guerras en varios países de África, (Angola, Somalia, Etiopia, Eritrea, etc.) tropas cubanas cometieron serios crimines de lesa humanidad contra los habitantes de dichos países. En la década de los noventa la dictadura castrista cometió uno de los más horribles crímenes al hundir el remolcador “13 de marzo” asesinando a niños, hombre, mujeres y ancianos, con un total de 42 víctimas.  Añádase el hecho de cientos de precarias embarcaciones y balsas con cubanos que huían de la dictadura castrista que fueron asesinados por la Marina de Guerra de Cuba. También señalar el cobarde derribo de las Avionetas civiles de los Hermanos al Rescate en espacio aéreo internacional por aviones de combate de la Fuerza Aérea cubana por órdenes expresas y directas del dictador Raúl Castro; hecho acaecido mientras trataban de rescatar a los balseros cubanos que salían del país en busca de libertad en otras tierras. Y más recientemente aun, ya en el Siglo XXI los asesinatos de opositores pacíficos tales como Osvaldo Paya Sardiñas, Orlando Zapata Tamayo, Berta Soler, entre otros. Añádase los miles de cubanos que han sido torturados por el Departamento de la Seguridad del Estado en la tenebrosa Villa Marista en La Habana, en El Castillito en Santiago de Cuba y otras dependencias de la policía política castrista.
En Venezuela la dictadura pro-castrista de Nicolás Maduro ha cometido serios crimines de lesa humanidad, asesinando a los estudiantes y venezolanos en general que protestaban pacíficamente reclamando el respeto de los derechos humanos y restauración de la democracia en el país. También están los serias torturas y asesinatos cometidos por el SEBIN contra los opositores venezolanos como lo es el caso del Fernando Albán. También cabe destacar el asesinato de Oscar Pérez y sus colaboradores que fueron asesinados por las fuerzas de la Guardia Nacional Bolivariana; y el asesinato durante una manifestación opositora del violinista Armando Cañizares Carrillo por tocar con su violín el Himno Nacional de Venezuela durante las protestas. Cabe destacar el asesinato de 25 indígenas perteneciente a las tribus de los Pemones en la frontera con Brasil. Y en días recientes, cuando el mundo vio como las tanquetas chavistas embestían a los pacíficos opositores que protestaban en las calles asesinando a los valientes jóvenes venezolanos.
En Nicaragua, donde la dictadura pro-castrista de Daniel Ortega también ha cometido serios crímenes de lesa humanidad, de los cual hay que destacar que en las últimas protestas pacíficas de opositores que reclaman la democracia para ese país y en el periodo de un año a la fecha, las fuerzas gubernamentales han asesinado unos 545 opositores, de ellos unos 23 niños. Entre los opositores podríamos mencionar el asesinato por las fuerzas gubernamentales de Pedro Mondragón en Nueva Segovia, y del Profesor Carlos López en Masaya o el dramático crimen del incendio de la vivienda de un opositor en donde murieron calcinados 8 personas entre ellos el jefe de la familia Oscar Velázquez Pavón y sus dos hijos menores de edad de ocho meses y de dos años. También hay que añadir los cientos de detenidos y torturados por esa dictadura.
En los tres casos sería interminable la lista víctimas y de crímenes de lesa humanidad cometidos por las mencionadas dictaduras.
La dictadura de los hermanos Castro lleva 60 años, la de Maduro y su antecesor Hugo Chávez lleva 20 años y la de Daniel Ortega desde hace 12 años, todas ellas asesinando, torturando y encarcelando impunemente a sus respectivos pueblos.
¡La impunidad de los crímenes de lasa humanidad es inaceptable.! Es hora ya de que se les aplique a los responsables y co-autores de dichas dictaduras el Estatuto de Roma de 1998, más conocido como el estatuto de la Corte penal Internacional que establece como delitos los crímenes de genocidio y los de lesa humanidad (Artículos 5, 6 y 7).
En repetidas ocasiones los opositores de Cuba, Venezuela y Nicaragua han solicitado que los dictadores Raúl Castro, Nicolás Maduro y Daniel Ortega sean procesados por sus genocidios, crímenes y violaciones de derechos humanos ante ese alto organismo judicial internacional.
De hecho, ha habido manifestaciones recientes de los presidentes de Colombia, Iván Duque y de Chile, Salvador Pineda en cuanto a la posibilidad llevar ante la Corte Penal Internacional al dictador Nicolás Maduro, lo cual es justo y necesario, pero ha de incluirse a Raúl Castro y Daniel Ortega. Así también,  requerir se adhieran a este reclamo de justicia todos los presidentes democráticos de Latino América. 
Se trata de un clamor de justicia que debe ser oído y puesto en práctica a la mayor brevedad posible.  Es imperativo, someter ante dicho organismo judicial internacional a los Dictadores Raúl Castro, Nicolás Maduro y Daniel Ortega para que se haga justicia y no prevalezca la impunidad.
San Juan, Puerto Rico a 4 de mayo de 2019



Wednesday, April 10, 2019

CONCENTRACION DE PODER VERSUS SEPARACION DE PODERES



CONCENTRACION DE PODER VERSUS SEPARACION DE PODERES
Por: Lcdo. Sergio Ramos
Toda dictadura se caracteriza por la concentración desmedida del poder en una sola persona o en un grupo reducido de personas que conforman parte de una oligarquía. Cuando esto sucede el pueblo es, en mayor o menor grado, excluido del poder y sujeto a los dictámenes, injusticias y abusos por parte de quien o quienes lo gobiernan. Entonces la soberanía deja de recaer sobre los ciudadanos y es acaparada por el dictador y/o por la minoría gobernante.
Los padres de la democracia moderna alertaron sobre los peligros que conlleva la acumulación desmedida de poder.  James Madison en “El Federalista Núm. 47” argumentaba que “la acumulación de poderes legislativos, ejecutivos y judiciales, en las mismas manos, sean estos de uno, pocos o muchos, hereditarias, autonombradas o electivas, puede decirse con exactitud que constituye la definición de tiranía.” Por su parte, Charles Louis Montesquieu planteaba que “todo hombre que tiene poder se inclina a abusar del mismo; él va hasta que encuentra límites.” 
Ahora en este mes de abril de 2019 el régimen castrista pondrá en vigor una nueva constitución de Cuba, cuya elaboración, discusión, aprobación y su posterior refrendación no cumplió con los requerimientos de un proceso equitativo, limpio, transparente y verdaderamente participativo de los ciudadanos cubanos. Por cuanto, reviste un carácter de muy dudosa legitimidad.
Una de las características de este impositivo ordenamiento es la ausencia de la separación de poderes en cuanto al ejecutivo, el legislativo y el judicial. En este aspecto persiste la concentración desmedida de poder en manos la oligarquía gobernante, al igual que lo disponía la anterior constitución castrista de 1976, según enmendada.
Una acumulación de poder que se agudiza al otorgar un estatus de supremacía nacional al minoritario Partido Comunista de Cuba según el artículo 5 al éste disponer que: “El Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista, marxista, y leninista, vanguardia organizada de la nación…, es la fuerza política dirigente superior de la sociedad y el Estado.(Énfasis nuestro).
De acuerdo a lo dispuesto en esa constitución, dicho partido minoritario ejerce ese poder supremo a través del instrumento de poder de la oligarquía, que es la llamada Asamblea Nacional del Poder Popular según el artículo 102, el cual dispone que: “La Asamblea Nacional del Poder Popular es el órgano supremo del poder del estado…”.  Como puede verse, la constitución que ahora la dictadura nos impone, habla de órganos del estado”. Muy distinto a la democrática Constitución de 1940 que establece “poderes separados del estado cubano. Artículo 118 de la Constitución de 1940 que dice: “El Estado ejerce sus funciones por medio de Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial…”
Ello implica que la otorgada concentración de poderes en manos de la oligarquía del PCC y en quienes dirigen dicho minoritario partido, instituye y afianza la existente dictadura en el país como cuestión jurídica.
Como solución a la concentración de poderes en manos de una o varias personas, Montesquieu, en su obra “El Espíritu de las Leyes” planteaba que “Para que no pueda abusar del poder hace falta que, por disposición de las cosas, el poder detenga al poder.”  De ahí la importancia de la separación de los poderes del estado en tres poderes separados e independientes, a saber, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y hay quienes añaden la necesidad de un cuarto poder en el poder Fiscalizador, que Simón Bolívar lo planteaba como el “Poder Moral” y que, en cierta medida, la Constitución Cubana de 1940 (Articulo 266) hace un amago hacia ese cuarto poder al instituir con poderes fiscales el llamado Tribunal de Cuentas.
Con la separación de poderes se crea una limitación del poder a quienes lo ostentan, generando un balance de poderes y un sistema de pesos y contrapesos, entre el ejecutivo, el legislativo y el judicial, independientes unos de otros, limitándose y fiscalizándose unos a otros, de forma tal que impidan la concentración de los poderes del estado en una o pocas manos, eliminándose el abuso y uso indebido del poder que el acaparamiento de los poderes del estado acarrea.
Mirando prospectivamente, es preciso que tales principios de separación e independencia de poderes, estén bien institucionalizados y expresamente definidos en la ley suprema del país, a fin de evitar caer nuevamente en la concentración de poderes, típica de los gobiernos dictatoriales. De ahí la importancia de que este principio sea un requisito imprescindible para la solidez y consolidación de un estado de derecho democrático en la Cuba del futuro. Algo que en el presente está totalmente ausente en el ordenamiento jurídico del país.
En resumen, la separación e independencia de los poderes del estado han de ser condición “sine qua non” en cualquier futura constitución democrática que el pueblo cubano libremente refrende tras la caída de la tiranía castrista.
San Juan, Puerto Rico a 31 de marzo de 2018



Saturday, March 30, 2019

EL CAMINO HACIA LA PROSPERIDAD DE TODO UN PUEBLO



EL CAMINO HACIA LA PROSPERIDAD DE TODO UN PUEBLO
Por: Lcdo. Sergio Ramos
Tras seis décadas de dictadura castro-comunista, el régimen no ha podido desarrollar una economía productiva y autosuficiente capaz de levantar el nivel de vida de los ciudadanos cubanos y garantizar su prosperidad y bienestar.
De hecho, todavía hoy día la economía de Cuba no cesa de hundirse en su constante estado involutivo y, de hecho, actualmente, a 60 años del advenimiento de la tiranía castrista, el país atraviesa por una seria crisis alimentaria. Escases de productos y alimentos que, en mayor o menor grado, nunca ha dejado de existir y prueba irrefutable de ello, es que el régimen no ha podido eliminar la libreta de racionamiento y mantiene un restrictivo control de acceso a los productos para los ciudadanos. La pobreza es una constante en la sociedad cubana.  Un hecho que demuestra de forma irrebatible la total ineficiencia y fracaso del sistema económico estatizado imperante en Cuba.
Agudiza este mal el hecho innegable de la privilegiación en cuanto a la adquisición de los productos en favor de la alta cúpula gobernante, compuesta por una minoría, agrupada bajo el Partido Comunista de Cuba (PCC), que controla absolutamente el poder, conformando una casta inamovible y hermética con poderes omnímodos sobre toda la sociedad.
En Cuba impera un modelo bi-clasista compuesto por la minoritaria clase alta del políticamente monopólico Partido Comunista de Cuba y una mayoritaria clase baja integrada por el empobrecido, explotado y oprimido pueblo trabajador.
Históricamente está probado que el sistema marxista-leninista de control económico estatal solo genera pobreza, injusticias sociales y desigualdades. Los ejemplos pululan. En China vivió décadas de empobrecimiento, hasta que el partido comunista tuvo que desechar el modelo de estatización y abrirse a un formato más apegado a la economía de mercado, en una mutación que se asemeja más al modelo de estado corporativo del fascismo.  En Rusia, de igual manera, tras décadas de fracasos económicos, se despojaron de la economía estatizada y adoptaron el modelo de la economía de libre mercado. Ninguno de los países de la Europa del Este, tras desplomarse la URSS, continuó con el modelo centralizado de la economía comunista, sino que abrieron sus economías al libre mercado y todos, en mayor o menor grado, florecieron desde el punto de vista económico.
En el reverso de esa historia, hoy día estamos observando como Venezuela, un país bendecido por extraordinarios recursos naturales, además de poseer grandes reservas de petróleo, se hunde en la pobreza, la miseria y las escaseces crónicas de alimentos y medicinas, por pretender buscar el control estatizado de la economía.
Está probado: El comunismo económicamente NO funciona, pues solo empobrece a los pueblos hundiéndolos en la más atroz miseria, a costa de generar severas injusticias, tales como la privilegiacion económica en favor de las minorías que ostentan el poder.
El pueblo de Cuba tiene que sacudirse el modelo comunista y abrir el país a una economía de mercado libre, amplia y participativa de todo el pueblo, con plena libertad para la generación y tenencia de libertad empresarial, con plenas garantías a la propiedad privada, tanto de los bienes de consumo, como los de producción.
En otras palabras, se requiere que el campesino sea propietario en pleno y total derecho de la tierra y que tenga garantizado su derecho a producir y acceder libremente a los mercados para vender sus productos y recibir las ganancias de su gestión agrícola y disponer de ella según el disponga.
Se requiere que se les garantice a todos los ciudadanos el derecho a invertir, a emprender y poseer en pleno derecho la propiedad de su negocio o industria, sin asfixiantes impuestos onerosos y excesivos, con total libertad para acceder plenamente al mercado y a percibir y disfrutar libremente del fruto de sus ganancias.
El estado no debe estrangular a las empresas, sean agrícolas, industriales, de comercio o de servicio imponiendo impuestos onerosos y extrangulantes que coartan el desarrollo de la economía de mercado. Así como tampoco, deben estar sometidas a regulaciones en extremo limitantes que coartan el desarrollo y la operación de las empresas. Por el contrario, debe estimularlas e incentivarlas.
Del mismo modo, el pueblo debe tener derecho a acceder libremente a los mercados de bienes y servicios para satisfacer sus necesidades, adquiriendo los productos y servicios que entienda necesita y desee, y cuyos productos sean vendidos en la única moneda nacional; la misma en que gana su salario y a precios accesibles a su bolsillo.
Más aun, los trabajadores no deben estar sujetos a salarios de miseria, sino han tener un salario razonable y digno que verdaderamente les sirva para su sustento y el de su familia y para poseer una vida de bienestar y prosperidad. 
Empero, como condición ‘sine qua non’ para lograr esa libertad de mercado, que abra las puertas del progreso y el bienestar de todo el pueblo cubano, se requiere primero sacar radicalmente del poder a la anti-popular casta gobernante del Partido Comunista de Cuba y establecer bajo un nuevo estado de derecho, un sistema social, económico y políticamente pluralista, democrático y de respeto pleno a los derechos humanos ya las libertades ciudadanas. Porque de ese modo, abriendo el país a la democratización, al respeto de los derechos humanos y al libre acceso a la economía de mercado, es la forma de forjar una economía prospera y participativa, donde nunca falte el pan en la mesa de ningún cubano y estén cubiertas todas sus necesidades dentro de un sano y amplio marco de libertad política, social y económica.
 Esto nos abrirá las puertas para poder forjar un país como nos lo planteó José Martí: “Con todos y para el bien de todos”.
San Juan, Puerto Rico a 23 de marzo de 2019