Sunday, May 5, 2019

NO MAS IMPUNIDAD



NO MAS IMPUNIDAD

Por: Lcdo. Sergio Ramos
Los regímenes totalitarios de Cuba, Venezuela y Nicaragua se han caracterizado por la constante violación de los derechos humanos de sus respectivos pueblos, así como también por la comisión de numerosos crímenes de lesa humanidad sobre la población que se les opone.
En Cuba desde los comienzos de la toma por poder por el régimen castrista hace 60 años sido muchos los crímenes de lesa humanidad empezando por las decenas de ejecuciones extra-judiciales ordenadas por el dictador Raúl Castro en Santiago de Cuba los primeros días de enero de 1959, pasando por las ejecuciones de opositores en la fortaleza de la Cabaña bajo el mando del genocida Ernesto (Che) Guevara y por órdenes del tirano Fidel Castro y su hermano Raúl Castro. En la década de los sesenta, durante la lucha de las guerrillas anti-castristas en las Sierras de El Escambray y otros lugares del país se fusiló sin juicio a cientos de cubanos que apoyaban las guerrillas pro-democracia. Más tarde, en los setenta y ochenta, cuando Cuba se involucró en las guerras en varios países de África, (Angola, Somalia, Etiopia, Eritrea, etc.) tropas cubanas cometieron serios crimines de lesa humanidad contra los habitantes de dichos países. En la década de los noventa la dictadura castrista cometió uno de los más horribles crímenes al hundir el remolcador “13 de marzo” asesinando a niños, hombre, mujeres y ancianos, con un total de 42 víctimas.  Añádase el hecho de cientos de precarias embarcaciones y balsas con cubanos que huían de la dictadura castrista que fueron asesinados por la Marina de Guerra de Cuba. También señalar el cobarde derribo de las Avionetas civiles de los Hermanos al Rescate en espacio aéreo internacional por aviones de combate de la Fuerza Aérea cubana por órdenes expresas y directas del dictador Raúl Castro; hecho acaecido mientras trataban de rescatar a los balseros cubanos que salían del país en busca de libertad en otras tierras. Y más recientemente aun, ya en el Siglo XXI los asesinatos de opositores pacíficos tales como Osvaldo Paya Sardiñas, Orlando Zapata Tamayo, Berta Soler, entre otros. Añádase los miles de cubanos que han sido torturados por el Departamento de la Seguridad del Estado en la tenebrosa Villa Marista en La Habana, en El Castillito en Santiago de Cuba y otras dependencias de la policía política castrista.
En Venezuela la dictadura pro-castrista de Nicolás Maduro ha cometido serios crimines de lesa humanidad, asesinando a los estudiantes y venezolanos en general que protestaban pacíficamente reclamando el respeto de los derechos humanos y restauración de la democracia en el país. También están los serias torturas y asesinatos cometidos por el SEBIN contra los opositores venezolanos como lo es el caso del Fernando Albán. También cabe destacar el asesinato de Oscar Pérez y sus colaboradores que fueron asesinados por las fuerzas de la Guardia Nacional Bolivariana; y el asesinato durante una manifestación opositora del violinista Armando Cañizares Carrillo por tocar con su violín el Himno Nacional de Venezuela durante las protestas. Cabe destacar el asesinato de 25 indígenas perteneciente a las tribus de los Pemones en la frontera con Brasil. Y en días recientes, cuando el mundo vio como las tanquetas chavistas embestían a los pacíficos opositores que protestaban en las calles asesinando a los valientes jóvenes venezolanos.
En Nicaragua, donde la dictadura pro-castrista de Daniel Ortega también ha cometido serios crímenes de lesa humanidad, de los cual hay que destacar que en las últimas protestas pacíficas de opositores que reclaman la democracia para ese país y en el periodo de un año a la fecha, las fuerzas gubernamentales han asesinado unos 545 opositores, de ellos unos 23 niños. Entre los opositores podríamos mencionar el asesinato por las fuerzas gubernamentales de Pedro Mondragón en Nueva Segovia, y del Profesor Carlos López en Masaya o el dramático crimen del incendio de la vivienda de un opositor en donde murieron calcinados 8 personas entre ellos el jefe de la familia Oscar Velázquez Pavón y sus dos hijos menores de edad de ocho meses y de dos años. También hay que añadir los cientos de detenidos y torturados por esa dictadura.
En los tres casos sería interminable la lista víctimas y de crímenes de lesa humanidad cometidos por las mencionadas dictaduras.
La dictadura de los hermanos Castro lleva 60 años, la de Maduro y su antecesor Hugo Chávez lleva 20 años y la de Daniel Ortega desde hace 12 años, todas ellas asesinando, torturando y encarcelando impunemente a sus respectivos pueblos.
¡La impunidad de los crímenes de lasa humanidad es inaceptable.! Es hora ya de que se les aplique a los responsables y co-autores de dichas dictaduras el Estatuto de Roma de 1998, más conocido como el estatuto de la Corte penal Internacional que establece como delitos los crímenes de genocidio y los de lesa humanidad (Artículos 5, 6 y 7).
En repetidas ocasiones los opositores de Cuba, Venezuela y Nicaragua han solicitado que los dictadores Raúl Castro, Nicolás Maduro y Daniel Ortega sean procesados por sus genocidios, crímenes y violaciones de derechos humanos ante ese alto organismo judicial internacional.
De hecho, ha habido manifestaciones recientes de los presidentes de Colombia, Iván Duque y de Chile, Salvador Pineda en cuanto a la posibilidad llevar ante la Corte Penal Internacional al dictador Nicolás Maduro, lo cual es justo y necesario, pero ha de incluirse a Raúl Castro y Daniel Ortega. Así también,  requerir se adhieran a este reclamo de justicia todos los presidentes democráticos de Latino América. 
Se trata de un clamor de justicia que debe ser oído y puesto en práctica a la mayor brevedad posible.  Es imperativo, someter ante dicho organismo judicial internacional a los Dictadores Raúl Castro, Nicolás Maduro y Daniel Ortega para que se haga justicia y no prevalezca la impunidad.
San Juan, Puerto Rico a 4 de mayo de 2019



Wednesday, April 10, 2019

CONCENTRACION DE PODER VERSUS SEPARACION DE PODERES



CONCENTRACION DE PODER VERSUS SEPARACION DE PODERES
Por: Lcdo. Sergio Ramos
Toda dictadura se caracteriza por la concentración desmedida del poder en una sola persona o en un grupo reducido de personas que conforman parte de una oligarquía. Cuando esto sucede el pueblo es, en mayor o menor grado, excluido del poder y sujeto a los dictámenes, injusticias y abusos por parte de quien o quienes lo gobiernan. Entonces la soberanía deja de recaer sobre los ciudadanos y es acaparada por el dictador y/o por la minoría gobernante.
Los padres de la democracia moderna alertaron sobre los peligros que conlleva la acumulación desmedida de poder.  James Madison en “El Federalista Núm. 47” argumentaba que “la acumulación de poderes legislativos, ejecutivos y judiciales, en las mismas manos, sean estos de uno, pocos o muchos, hereditarias, autonombradas o electivas, puede decirse con exactitud que constituye la definición de tiranía.” Por su parte, Charles Louis Montesquieu planteaba que “todo hombre que tiene poder se inclina a abusar del mismo; él va hasta que encuentra límites.” 
Ahora en este mes de abril de 2019 el régimen castrista pondrá en vigor una nueva constitución de Cuba, cuya elaboración, discusión, aprobación y su posterior refrendación no cumplió con los requerimientos de un proceso equitativo, limpio, transparente y verdaderamente participativo de los ciudadanos cubanos. Por cuanto, reviste un carácter de muy dudosa legitimidad.
Una de las características de este impositivo ordenamiento es la ausencia de la separación de poderes en cuanto al ejecutivo, el legislativo y el judicial. En este aspecto persiste la concentración desmedida de poder en manos la oligarquía gobernante, al igual que lo disponía la anterior constitución castrista de 1976, según enmendada.
Una acumulación de poder que se agudiza al otorgar un estatus de supremacía nacional al minoritario Partido Comunista de Cuba según el artículo 5 al éste disponer que: “El Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista, marxista, y leninista, vanguardia organizada de la nación…, es la fuerza política dirigente superior de la sociedad y el Estado.(Énfasis nuestro).
De acuerdo a lo dispuesto en esa constitución, dicho partido minoritario ejerce ese poder supremo a través del instrumento de poder de la oligarquía, que es la llamada Asamblea Nacional del Poder Popular según el artículo 102, el cual dispone que: “La Asamblea Nacional del Poder Popular es el órgano supremo del poder del estado…”.  Como puede verse, la constitución que ahora la dictadura nos impone, habla de órganos del estado”. Muy distinto a la democrática Constitución de 1940 que establece “poderes separados del estado cubano. Artículo 118 de la Constitución de 1940 que dice: “El Estado ejerce sus funciones por medio de Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial…”
Ello implica que la otorgada concentración de poderes en manos de la oligarquía del PCC y en quienes dirigen dicho minoritario partido, instituye y afianza la existente dictadura en el país como cuestión jurídica.
Como solución a la concentración de poderes en manos de una o varias personas, Montesquieu, en su obra “El Espíritu de las Leyes” planteaba que “Para que no pueda abusar del poder hace falta que, por disposición de las cosas, el poder detenga al poder.”  De ahí la importancia de la separación de los poderes del estado en tres poderes separados e independientes, a saber, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y hay quienes añaden la necesidad de un cuarto poder en el poder Fiscalizador, que Simón Bolívar lo planteaba como el “Poder Moral” y que, en cierta medida, la Constitución Cubana de 1940 (Articulo 266) hace un amago hacia ese cuarto poder al instituir con poderes fiscales el llamado Tribunal de Cuentas.
Con la separación de poderes se crea una limitación del poder a quienes lo ostentan, generando un balance de poderes y un sistema de pesos y contrapesos, entre el ejecutivo, el legislativo y el judicial, independientes unos de otros, limitándose y fiscalizándose unos a otros, de forma tal que impidan la concentración de los poderes del estado en una o pocas manos, eliminándose el abuso y uso indebido del poder que el acaparamiento de los poderes del estado acarrea.
Mirando prospectivamente, es preciso que tales principios de separación e independencia de poderes, estén bien institucionalizados y expresamente definidos en la ley suprema del país, a fin de evitar caer nuevamente en la concentración de poderes, típica de los gobiernos dictatoriales. De ahí la importancia de que este principio sea un requisito imprescindible para la solidez y consolidación de un estado de derecho democrático en la Cuba del futuro. Algo que en el presente está totalmente ausente en el ordenamiento jurídico del país.
En resumen, la separación e independencia de los poderes del estado han de ser condición “sine qua non” en cualquier futura constitución democrática que el pueblo cubano libremente refrende tras la caída de la tiranía castrista.
San Juan, Puerto Rico a 31 de marzo de 2018



Saturday, March 30, 2019

EL CAMINO HACIA LA PROSPERIDAD DE TODO UN PUEBLO



EL CAMINO HACIA LA PROSPERIDAD DE TODO UN PUEBLO
Por: Lcdo. Sergio Ramos
Tras seis décadas de dictadura castro-comunista, el régimen no ha podido desarrollar una economía productiva y autosuficiente capaz de levantar el nivel de vida de los ciudadanos cubanos y garantizar su prosperidad y bienestar.
De hecho, todavía hoy día la economía de Cuba no cesa de hundirse en su constante estado involutivo y, de hecho, actualmente, a 60 años del advenimiento de la tiranía castrista, el país atraviesa por una seria crisis alimentaria. Escases de productos y alimentos que, en mayor o menor grado, nunca ha dejado de existir y prueba irrefutable de ello, es que el régimen no ha podido eliminar la libreta de racionamiento y mantiene un restrictivo control de acceso a los productos para los ciudadanos. La pobreza es una constante en la sociedad cubana.  Un hecho que demuestra de forma irrebatible la total ineficiencia y fracaso del sistema económico estatizado imperante en Cuba.
Agudiza este mal el hecho innegable de la privilegiación en cuanto a la adquisición de los productos en favor de la alta cúpula gobernante, compuesta por una minoría, agrupada bajo el Partido Comunista de Cuba (PCC), que controla absolutamente el poder, conformando una casta inamovible y hermética con poderes omnímodos sobre toda la sociedad.
En Cuba impera un modelo bi-clasista compuesto por la minoritaria clase alta del políticamente monopólico Partido Comunista de Cuba y una mayoritaria clase baja integrada por el empobrecido, explotado y oprimido pueblo trabajador.
Históricamente está probado que el sistema marxista-leninista de control económico estatal solo genera pobreza, injusticias sociales y desigualdades. Los ejemplos pululan. En China vivió décadas de empobrecimiento, hasta que el partido comunista tuvo que desechar el modelo de estatización y abrirse a un formato más apegado a la economía de mercado, en una mutación que se asemeja más al modelo de estado corporativo del fascismo.  En Rusia, de igual manera, tras décadas de fracasos económicos, se despojaron de la economía estatizada y adoptaron el modelo de la economía de libre mercado. Ninguno de los países de la Europa del Este, tras desplomarse la URSS, continuó con el modelo centralizado de la economía comunista, sino que abrieron sus economías al libre mercado y todos, en mayor o menor grado, florecieron desde el punto de vista económico.
En el reverso de esa historia, hoy día estamos observando como Venezuela, un país bendecido por extraordinarios recursos naturales, además de poseer grandes reservas de petróleo, se hunde en la pobreza, la miseria y las escaseces crónicas de alimentos y medicinas, por pretender buscar el control estatizado de la economía.
Está probado: El comunismo económicamente NO funciona, pues solo empobrece a los pueblos hundiéndolos en la más atroz miseria, a costa de generar severas injusticias, tales como la privilegiacion económica en favor de las minorías que ostentan el poder.
El pueblo de Cuba tiene que sacudirse el modelo comunista y abrir el país a una economía de mercado libre, amplia y participativa de todo el pueblo, con plena libertad para la generación y tenencia de libertad empresarial, con plenas garantías a la propiedad privada, tanto de los bienes de consumo, como los de producción.
En otras palabras, se requiere que el campesino sea propietario en pleno y total derecho de la tierra y que tenga garantizado su derecho a producir y acceder libremente a los mercados para vender sus productos y recibir las ganancias de su gestión agrícola y disponer de ella según el disponga.
Se requiere que se les garantice a todos los ciudadanos el derecho a invertir, a emprender y poseer en pleno derecho la propiedad de su negocio o industria, sin asfixiantes impuestos onerosos y excesivos, con total libertad para acceder plenamente al mercado y a percibir y disfrutar libremente del fruto de sus ganancias.
El estado no debe estrangular a las empresas, sean agrícolas, industriales, de comercio o de servicio imponiendo impuestos onerosos y extrangulantes que coartan el desarrollo de la economía de mercado. Así como tampoco, deben estar sometidas a regulaciones en extremo limitantes que coartan el desarrollo y la operación de las empresas. Por el contrario, debe estimularlas e incentivarlas.
Del mismo modo, el pueblo debe tener derecho a acceder libremente a los mercados de bienes y servicios para satisfacer sus necesidades, adquiriendo los productos y servicios que entienda necesita y desee, y cuyos productos sean vendidos en la única moneda nacional; la misma en que gana su salario y a precios accesibles a su bolsillo.
Más aun, los trabajadores no deben estar sujetos a salarios de miseria, sino han tener un salario razonable y digno que verdaderamente les sirva para su sustento y el de su familia y para poseer una vida de bienestar y prosperidad. 
Empero, como condición ‘sine qua non’ para lograr esa libertad de mercado, que abra las puertas del progreso y el bienestar de todo el pueblo cubano, se requiere primero sacar radicalmente del poder a la anti-popular casta gobernante del Partido Comunista de Cuba y establecer bajo un nuevo estado de derecho, un sistema social, económico y políticamente pluralista, democrático y de respeto pleno a los derechos humanos ya las libertades ciudadanas. Porque de ese modo, abriendo el país a la democratización, al respeto de los derechos humanos y al libre acceso a la economía de mercado, es la forma de forjar una economía prospera y participativa, donde nunca falte el pan en la mesa de ningún cubano y estén cubiertas todas sus necesidades dentro de un sano y amplio marco de libertad política, social y económica.
 Esto nos abrirá las puertas para poder forjar un país como nos lo planteó José Martí: “Con todos y para el bien de todos”.
San Juan, Puerto Rico a 23 de marzo de 2019  



Sunday, February 24, 2019

HABLANDO DE CONSTITUCIONES




HABLANDO DE CONSTITUCIONES
Por: Lcdo. Sergio Ramos
Recientemente el general de la dictadura Ulises Rosales del Toro reconoció que la Constitución de 1940 era “una muy avanzada para su época”. Y ciertamente lo fue.  Esa misma constitución que él confiesa que escondiéndose tras sus preceptos, colaboró y fue parte de la destrucción del orden constitucional y democrático de Cuba, para imponernos una tiranía totalitaria. De hecho, en la Plataforma Programática del Movimiento 26 de Julio, documento ahora proscrito, se planteaba el respeto a la Constitución de 1940 y a los derechos allí contenidos, al igual que planteaba la realización de elecciones libres, limpias, plurales y democráticas. Sus palabras constituyen una admisión de que cuando tomaron el poder, traicionaron al pueblo, violaron la constitución del 1940 e impusieron una tiranía totalitaria, y más aún, entregaron la soberanía nacional sometiéndose a la extinta Unión Soviética, convirtiendo nuestra república en una colonia del imperio soviético.
La Constitución de 1940 tiene diferencias abismales respecto a la actual constitución socialista de 1976 y a la actualmente pretendida por el régimen.  
Empezando por su procedimiento de discusión y aprobación, la Constitución de 1940 fue elaborada, debatida y propuesta por una asamblea constituyente plural, electa libremente por el pueblo cubano con la participación de todos los sectores políticos, sociales y económicos del país, incluyendo la participación en dicha constituyente de representantes de todas las tendencias políticas del país, desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda (los comunistas).
Sin embargo, la constitución de 1976 al igual que la actualmente pretendida por el régimen, en su elaboración solo han participaron, en su debate y redacción, una asamblea pre-existente compuesta por miembros de un solo minoritario partido (el comunista), con una exclusiva línea de pensamiento (la comunista) y con exclusión de todas las demás tendencias políticas, sociales y económicas del país.
La Constitución de 1940 fue debatida y aprobada con dentro de un ambiente de amplio respeto a las libertades de expresión y asociación. Contó con un debate abierto, libre y franco de sus ciudadanos.
Mientras que la constitución castrista de 1976, al igual que la que ahora el régimen pretende imponer al pueblo, el debate popular ha sido coaccionado, pues matizado por la censura, el encarcelamiento y la persecución de quienes se les oponen y piden el Voto NO en su contra y al igual que los que solicitan la abstención por no aceptarla como válida. Solo los que hablan en su favor, son aceptables y permitidos por la dictadura.
La Constitución de 1940 contiene una serie de disposiciones para salvaguardar la garantía de los derechos humanos y libertades civiles de todos sus ciudadanos. A diferencia de la actualmente vigente de 1976 y la pretendida por el régimen, las cuales incurren en la omisión de preceptos para garantizar derechos fundamentales, además de contener disposiciones excluyentes a los ciudadanos que no están de acuerdo con las ideas castro-comunistas. Excluye a la mayoría de los ciudadanos cubanos, que constituyen los no piensan ni comulgan con las ideas castro-comunistas.
Luego la constitución de 1940 fue una constitución para todos. Al contrario de las constituciones de 1976 y la ahora pretendida por la dictadura son constituciones para el beneficio de algunos. Estas están diseñadas para beneficio de una oligarquía gobernante que más que oligarquía, constituye una casta impermeable y exclusivista. Bástese leer el artículo 5 que contienen ambas constituciones castristas, en donde solo se reconoce al minoritario Partido Comunista como único válido y legal.
Así lo establece el artículo 5 de dicho impositivo proyecto constitucional:
ARTÍCULO 5. El Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista, marxista y leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, sustentado en su carácter democrático y la permanente vinculación con el pueblo, es la fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado”
De dicho artículo surge que solo hay un solo y “único” partico, el comunista, y ata al país a una sola línea de pensamiento, haciendo exclusión de toda otra vertiente de pensamiento político, social y económico, lo cual la hace discriminatoria y excluyente, y exclusivista en beneficio de una oligarquía gobernante.
Sin embargo, la Constitución de 1940 establecía en su artículo 20 que:
“Art. 20- Todos los cubanos son iguales ante la Ley. La República no reconoce fueros ni privilegios. Se declara ilegal y punible toda discriminación por motivo de sexo, raza, color o clase, y cualquiera otra lesiva a la dignidad humana.”
Como puede observarse, dicha constitución habla de “todos los cubanos” y los coloca a todos “iguales ante la ley” declarando punible cualquier discriminación, lo cual hace al uno con todos y para todos sin exclusiones.
En cuanto a la participación política de los ciudadanos y el respeto a la pluralidad del pensamiento político que permea por naturaleza a toda sociedad, la Constitución de 1940 disponía en su artículo 103 que:
“Art. 103- La Ley establecerá reglas y procedimientos que garanticen la intervención de las minorías en la formación del Censo de electores, en la organización o reorganización de las asociaciones y partidos políticos y en las demás operaciones electorales, y les asegurará representación en los organismos electivos del Estado, la Provincia y el Municipio.”
Obsérvese que dicha disposición es incluyente. Garantiza la intervención de las minorías en la gestión del gobierno.
Por el contrario, las constituciones de 1976 y la que actualmente pretendida por la dictadura que se nos pretende imponer, no contemplan ninguna disposición que garantice la participación de partidos políticos distintos y contrarios u opositores al Partido Comunista de Cuba. Ni tampoco garantiza la participación política de las minorías. Es una constitución excluyente.  Lo cual viola de modo institucional el derecho humano de los ciudadanos cubanos a participar en el gobierno del país, según dispone el artículo 21 inciso 1 de la Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidos que establece que:
“Articulo 21 (1) Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.”  
La Constitución de 1940 está basada en la democracia y el respeto a la diversidad de ideas que permea toda sociedad basada en la libertad de los seres humanos. Sin embargo, la constitución de 1976 se ata a una ideología, la comunista, al igual que la que ahora nos pretenden imponer, cuyo prólogo, más que de ser uno apropiado para un instrumento jurídico fundamental de un país, reviste un carácter panfletario y político partidista en favor de una ideología política en particular.
Ambas constituciones, la vigente, impuesta al pueblo en 1976, según ha sido enmendada y la que ahora nos pretende imponer la dictadura castrista, en nada representan los intereses y aspiraciones del pueblo cubano, ni tampoco garantizan los derechos y las libertades de los ciudadanos. Es un instrumento jurídico cuyo propósito es perpetuar en el poder a una casta gobernante a costa de la esclavización y explotación de los cubanos.
Un dato muy curioso del propuesto proyecto constitucional es que todos los derechos que alega pretende garantizar son regidos por lo que disponga la ley. Lo cual es un serio contrasentido, ya que altera la jerarquía en derecho para colocar la ley por encima de la constitución, dejando la aplicación y el respeto de los derechos fundamentales del ciudadano a merced del capricho legislativo de la casta gobernante, o sea, del único partido legalmente admitido, el partido comunista.
A modo de ejemplo, el artículo 55 del proyecto de marras establece que: “ARTÍCULO 55. Se reconoce a las personas la libertad de prensa. Este derecho se ejerce de conformidad con la ley y los fines de la sociedad.”
Otro ejemplo: El articulo 56 sobre la libertad de reunión. El proyecto constitucional establece que: “ARTÍCULO 56. Los derechos de reunión, manifestación y asociación, con fines lícitos y pacíficos, se reconocen por el Estado siempre que se ejerzan con respeto al orden público y el acatamiento a las preceptivas establecidas en la ley.”
El articulo 79 sobre la libertad cultural concede una prerrogativa censurante al régimen al disponer que:
“ARTÍCULO 79. Todas las personas tienen derecho a participar en la vida cultural y artística de la nación. El Estado promueve la cultura y las distintas manifestaciones artísticas, de conformidad con la política cultural y la ley.”
Muy diferente lo fue la Constitución de 1940, que se redactó con todos, por todos y por el bien de todos los cubanos y cuya finalidad es la garantita y protección de las libertades y derechos todos los cubanos.
En cuanto a libertad de expresión, disponía:
“ Art. 33- Toda persona podrá, sin sujeción a censura previa, emitir libremente su pensamiento de palabra, por escrito o por cualquier otro medio gráfico u oral de expresión, utilizando para ello cualesquiera o todos los procedimientos de difusión disponibles.”
En cuanto a libertad de asociación establecía que:
“Art. 37- Los habitantes de la República tienen el derecho de reunirse pacíficamente y sin armas, y el de desfilar y asociarse para todos los fines lícitos de la vida, conforme a las normas legales correspondientes, sin más limitaciones que la indispensable para asegurar el orden público. Es ilícita la formación y existencia de organizaciones políticas contrarias al régimen del gobierno representativo democrático de la República, o que atenten contra la plenitud de la soberanía nacional.”
Para garantizar la participación del ciudadano en la vida política del país dispuso que:
“ Art. 38- Se declara punible todo acto por el cual se prohíba o limite al ciudadano participar en la vida política de la nación.”
Todavía mas, el articulo 40 establecía como nula, por cuanto inconstitucional, cualquier medida que restringieran o mermaran tales derechos, veamos:
“ Art. 40- Las disposiciones legales, gubernativas o de cualquier otro orden que regulen el ejercicio de los derechos que esta Constitución garantiza, serán nulas si los disminuyen, restringen o adulteran. Es legítima la resistencia adecuada para la protección de los derechos individuales garantizados anteriormente.”
En lo que respecta a la expresión científica y artística disponía: Art. 47- La cultura, en todas sus manifestaciones, constituye un interés primordial del Estado, son libres la investigación científica, la expresión artística y la publicación de sus resultados…”
También reconocía derechos que no están contenidos en la constitución castrista de 1976, ni en el proyecto de constitución para 2019. Entre ellos el derecho a la libre sindicalización de los trabajadores y el derecho a la huelga. Sobre esos aspectos establecía:
“Art. 69- Se reconoce el derecho de sindicación a los patronos, empleados privados y obreros, para los fines exclusivos de su actividad económico social.”
“ Art. 71- Se reconoce el derecho de los trabajadores a la huelga y el de los patrones al paro,””
En síntesis, la constitución actual de 1976 y la pretendida para este 2019, son constituciones anti-pueblo cubano, totalmente contrarias al espíritu del pensamiento del Apóstol José Martí y sus postulados solo conducen a perpetuar la dictadura castrista. Por eso hay que darle un rotundo y contundente NO por todo el pueblo cubano.
En realidad, técnicamente hablando, aun hoy día, la verdadera constitución “de jure” en Cuba es la de 1940, aunque las que imperan ilegítimamente “de facto” es la de 1976 y en breve lo será el proyecto constitucional que advendrá a su vigencia después del 24 de febrero de este 2019.

San Juan, Puerto Rico a 17 de febrero de 2019





Tuesday, January 29, 2019

CONTRADICCIONES CONSTITUCIONALES



CONTRADICCIONES CONSTITUCIONALES
Por: Lcdo. Sergio Ramos
En toda democracia, la soberanía radica en el pueblo, la cual se manifiesta al expresarse libremente la voluntad popular a través del voto depositado en las urnas a través de las elecciones, plebiscitos y/o referéndums libres, universales, equitativos, limpios y transparentes.
Por cuanto, en la democracia, es del pueblo de donde emanan las bases del ordenamiento jurídico imperante en todo país democrático manifestado a través de una ley suprema que llamamos constitución. Se trata de un contrato social que vincula, rige y obliga a todos los ciudadanos del país. 
La soberanía, en esencia, es el poder político y supone la ausencia de subordinación a ningún otro poder. Se trata del concepto “super omnia” del derecho romano. Esto implica que no hay otro poder soberano sobre el tenedor de la soberanía.
El proyecto de constitución propuesta para Cuba el régimen, esconde en sus artículos conceptos engañosos y contradictorios con el fin de proyectar la falsa apariencia de que su poder emana del pueblo y que se respeta la voluntad popular.
El artículo 3 de la pretendida constitución establece que: “En la República de Cuba la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado…”
De esto ser cierto, implica que no existe ningún otro poder en el país por sobre la voluntad del pueblo cubano.
Sin embargo, el artículo 5 de dicha constitución establece que: “El Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista, marxista, y leninista, vanguardia organizada de la nación, sustentado en su carácter democrático y la permanente vinculación con el pueblo, es la fuerza política dirigente superior de la sociedad y el Estado.”
Entonces, ¿Quién es el soberano, el pueblo o el Partido Comunista de Cuba?
Debemos tener muy presente que el Partido Comunista de Cuba es el único legalmente admitido en el país según dispone dicho proyecto de constitución; es decir, que dicho partido tiene el monopolio de la participación y la dirigencia política en Cuba y, además de ser políticamente monopólico, es minoritario, ya que solo cuenta con el 6.8% de la población de Cuba. A esto, añadase el hecho, de que el acceso a su membresía es por selección y escrutinio estricto de la dirigencia del partido, lo cual lo convierte en uno de carácter elitista, y desposeído de una real vinculación con el pueblo cubano.
Por cuanto, se trata de una oligarquía que se abroga y usurpa la soberanía que le corresponde al pueblo, en franca contradicción con el articulo 3 antes citado. En otras palabras, el soberano es el minoritario Partido Comunista, no el pueblo cubano, pues este último queda subordinado a la oligarquía que milita en dicho partido.
El carácter elitista y oligarca que rige esta pretendida constitución, al igual que la que actualmente esta vigente, convierte a Cuba en un país política y socialmente excluyente, ya que dicho partido condiciona el marco político y social a una ideología anti-democrática y opresiva, como lo es el fidelismo-marxista-leninista y que dicha proyectada Carta Magna promulga y define como el sistema político, social y económico .
 La inconsistencia en los citados preceptos constitucionales, la convierten en una disposición intrínsecamente contradictoria al indicar que dicho partido es “democrático”, al tiempo que se declara como el “único” legalmente admitido en el país y el cual está atado a una ideología en particular, excluyendo de toda participación en los asuntos del país a las restantes vertientes del pensamiento político y social del país.
Hemos de tener en cuenta, que toda sociedad por naturaleza, es plural, pues está compuesta de la diversidad del pensamiento de sus ciudadanos todos. Sin embargo, por constitución se legaliza la imposición de la singularidad profesada por un minoritario grupo de personas.  
Más aun, contradice el pensamiento del Apóstol de la Independencia de Cuba, José Martí, al declararse “martiano”, toda vez que excluye a los ciudadanos no afiliados al minoritario Partido Comunista en la tenencia de ese poder superior de la sociedad y del Estado que dicho proyecto constitucional le otorga a dicha oligarquía. O sea, que genera un país “con algunos y para el bien de algunos” en franca y abismal contradicción al pensamiento martiano que plantea que Cuba sea la patria “Con todos y para el bien de todos”.
Es decir que si el Partido Comunista de Cuba es la “fuerza superior de la sociedad y del Estado” entonces el pueblo carece de la soberanía que aduce el artículo 3 de la pretendida constitución, ya que el articulo 5 despoja a los ciudadanos de su derecho a ejercer como soberano y convierte al pueblo en súbdito de la oligarquía; lo que resulta en una burla y una imposición dictatorial al pueblo de Cuba.
Una burla intolerable que debe ser plenamente repudiada por todos los cubanos diciéndole un contundente NO, Apuntado NO, Votando No a esta patraña engañosa de la casta gobernante.
San Juan, Puerto Rico a 28 de enero de 2019



AVANCEMOS POR EL CAMINO HACIA LA LIBERTAD



AVANCEMOS POR EL CAMINO HACIA LA LIBERTAD
Por: Lcdo. Sergio Ramos

Mirar hacia adelante. Actuar enfocados en avanzar la causa libertaria para erradicar la sexagenaria tiranía. Esa ha de ser la meta de todos.
Tras cumplirse sesenta años de dictadura totalitaria en Cuba advienen a nuestras mentes muchas remembranzas y pases de revista de estas seis décadas vividas y sufridas por el pueblo cubano. Y es lógico y natural que esto suceda ante tanto dolor y muerte que han sembrado en nuestro pueblo los perversos que por tanto tiempo nos oprimen.
Pero el reloj camina hacia adelante y el lamento no conduce a la solución, pues solo la acción prospectiva, firme y perseverante contra la tiranía generará el cambio hacia la libertad tan anhelado por nuestro oprimido pueblo.
Ha quedado más que comprobado que las dictaduras totalitarias no se erradican por las buenas. Estos regímenes de férreo oprobio y control absolutista solo caen a fuerza de golpe y rebeldía de los pueblos.
De nada vale, ni el dialogo, ni la negociación, ni las concesiones al enemigo, pues estas son utilizadas por los opresores para ganar tiempo y/o para reorganizarse y/o para frenar el empuje de los opositores al amparo de crear falsas expectativas sobre acuerdos satisfactorios para los intereses libertarios del pueblo.
El camino es otro. Es el de la rebeldía del pueblo contra la dictadura. Un camino que ya tiene trechos andados con heroísmo y firmeza por distintos grupos opositores, los periodistas independientes, grupos de defensa de los derechos humanos entre otros muchos valientes que dentro y fuera de Cuba se enfrentan a diario contra la tiranía. Pero también es cierto que queda mucho camino por andar.
Lo primero es ir creando las condiciones para la rebeldía popular a todo lo largo y ancho de la isla contando con el apoyo moral, material, económico y humano del exilio, pues todos los cubanos, donde quiera que estemos, somos una sola nación, con un mismo sufrimiento y un mismo anhelo de libertad.
Al mismo tiempo que también se precisa la sincera y desprendida unidad de acción, esfuerzo y propósito de las fuerzas opositoras dentro y fuera de Cuba. Una unidad fundada en el desprendimiento sincero de los egos, las ambiciones y el fragmentarismo. Trabajar para lograr un sólido bloque unitario opositor que sea capaz de movilizar masivamente al pueblo contra la tiranía. Nada nuevo, ¿Acaso esa no fue la ruta que nos enseñó José Martí?  Y es que la fuerza está en la unión de todos los cubanos, luchando juntos en la acción, aspiración y propósito; y nos hará más fuerte que los opresores.
Un sola ha de ser la división admisible: La del pueblo oprimido contra el anti-pueblo opresor.
El pueblo somos los cubanos todos, que queremos un país de paz, progreso, bienestar, el respeto a los derechos humanos, democracia y libertad. Son todos los que aspiran a forjar la Cuba “Con todos y para el bien de todos” tal como nos enseñó el Apóstol José Martí. 
El anti-pueblo son todos aquellos que nos empobrecen, oprimen y esclavizan. Son aquellos que nos roban el país que nos pertenece para convertirlo en feudo privado para satisfacer de sus desmedidas ambiciones de poder y riqueza a costa de la esclavitud y explotación del pueblo cubano.
El anti-pueblo es nuestro verdadero enemigo, es el castro-comunismo y sus aliados, y contra ellos ha de dirigirse todo el empuje libertario de modo incesante e ininterrumpido hasta que sean totalmente derrocados y despojados del poder ilegitimo que ostentan.
De ahí que, es preciso echar andar hacia adelante por el camino hacia la libertad. La ruta hacia la libertad comienza por organizarnos todos los cubanos dentro y fuera de Cuba como una solo bloque de lucha. Comienza por sentar las bases haciéndonos eco solidario de los justos reclamos del pueblo ante las injusticias, los abusos, atropellos e iniquidades de los opresores. Reclamos que deben desarrollarse de modo ‘in crecendo’ para lograr un nivel tal de fuerza y magnitud que se haga imparable y que sea capaz de aplastar a la casta gobernante que nos oprime.
El presente inmediato se trata de afianzar los escasos espacios ganados, forjar una sólida unidad de acción y preparar el terreno para empujar el incremento de la lucha adoptando una metodología de lucha adecuada a las circunstancias del momento, sin aferrarse a una, ni descartar ninguna, pues la estrategia de lucha la dictaminan las circunstancias de cada momento.
Es justo ahora, cuando la gerontocracia que ostenta el poder empieza a desaparecer por el peso natural del tiempo, y advienen a la cúpula por designación de aquellos sus testaferros, y  la dictadura busca esconderse tras una máscara leguleya para tapar ilegalidad, imponiéndonos una constitución que en nada representa las aspiraciones del pueblo y solo responde al interés de los opresores de perpetuarse en el poder, que el pueblo cubano ha de adoptar y aplicar  el principio básico de lucha de que “Cuando la tiranía es la ley, la rebelión es orden”. Ese es el camino. Avanzando todos juntos por esa ruta llegaremos a ser libres.
San Juan, Puerto Rico, 10 de enero de 2019

FUE UN GRILLO…. ¿EN SERIO…?



FUE UN GRILLO…. ¿EN SERIO…?
Por:  Lcdo. Sergio Ramos
De acuerdo con un estudio realizado por investigadores de la Universidad de California en Berkeley, el sonido registrado por las grabaciones tomadas en la Embajada de los estados Unidos en La Habana fueron los de un grillo, descartando los originados por equipos acústicos de alta tecnología.
Raudo y veloz, el régimen de Cuba acogió como valido los hallazgos de dicho estudio y se hizo eco del mismo para justificar que allí no hubo tal ataque acústico y que los danos fisiológicos sufridos por funcionarios de la embajada americana y los de la embajada canadiense no se deben a los ataques acústicos de marras.
En resumen, para la dictadura castrista la culpa la tuvo un ‘Gryllidae Anurogryllus’, una especie de grillo que habita en la isla de Cuba…. ¿Un grillo…?   ¿En serio …? Verdaderamente esta historia es digna de una novela de ciencia ficción o de algún cuento de Tía Tata.
Si tal fantasiosa versión fuera cierta entonces miles de guajiros cubanos estarían padeciendo de los mismos males que adolecen los funcionarios americanos y canadienses ya que dichos grillos pululan por los campos de Cuba desde Maisi hasta el Cabo de San Antonio.
También habría cientos de habaneros, santiagueros, cienfuegueros y de otras ciudades del país afectados con los mismos síntomas que dichos diplomáticos puesto que estos también están en los solares baldíos de las ciudades cubanos y en aquellos donde otrora hubo una vivienda que a causa de su estado ruinoso a falta de mantenimiento por falta de materiales, se desplomaron aplastando a sus habitantes y de los cuales solo queda un solar vacío. 
Había cientos de trabajadores que en el desespero por alimentar a sus hijos fueron al campo a permutar por algún objeto útil un saco de malanga y lo trajo a su casa con un grillo que se coló en el mismo. O a la ama de casa que fue al Mercado de Carlos III y compró unos boniatos y en la jaba se le metió un grillo que llegó a la capital entre los sacos que trajo un guajiro.
De nuevo… ¿En serio…????
Quizás la grabación tomada fue la de un grillo. Nada quita que un ‘Gryllidae Anurogryllus’ se colara en la Embajada americana y otro en la canadiense…. ¿O será que el grillo fue a la embajada para pedir una visa para irse del infierno castrista para vivir en libertad en la Yuma o en Canadá?  ¿O a lo mejor fue el agente Pepe Grillo enviado por la CIA desde Disney World?
De nuevo… ¿En serio…??? …por favor Raúl Castro, Díaz Canel y comparsa déjense de ficción y cuentos de Tía Tata. Aquí lo ciento es hay un total de dos docenas funcionarios americanos y cerca de una docena de funcionarios canadienses seriamente afectados a consecuencias de señales acústicas ultrasónicas.
Está probado que la enfermedad de dichos funcionarios diplomáticos no es viral, sino que algo les produjo un daño cerebral. Que a una persona le aparezca un padecimiento cerebral, es lógico, pero, ¿que sean en total tres docenas de personas? Eso no es normal. 
Sabido es que hoy día a tenor con los avances tecnológicos existen equipos sofisticados capaces de hacer daño al ser humano. Los países militarmente más avanzados en la investigación y producción de armamentos sofisticados poseen armas con capacidad de generar sonidos ultrasónicos.  Por lo que tales efectos originados de sonidos ultrasónicos provienen de tales equipos sofisticados como lo han aseverado las agencias pertinentes de Estados Unidos y de Canadá.
Por lo que, tomando en cuenta el control sobre el país que poseen los organismos de seguridad del régimen cubano, no cabe la menor duda que tal ataque no pudo ser realizado sin la anuencia y colaboración de la dictadura castrista a través o del Ministerio del Interior o la Contra Inteligencia de las Fuerzas Armadas de Cuba.
¿Quiénes fueron los que atacaron con la anuencia del gobierno cubano? Si no fue el régimen cubano por si solo --- hipótesis que no debe descartarse ---, entonces tendría que ser un país tecnológicamente avanzado en lo militar como Rusia, China, Irán, Corea del Norte o en su defecto, que tales equipos fueron provistos por alguno de esos países a organizaciones terroristas como ISIS, Hezbollah, etc.
Sea lo uno o lo otro, dado en control policiaco que reina en Cuba y el odio enfermizo y fanático que el régimen castrista le tiene a los Estados Unidos no es posible tal acción sin el conocimiento, la anuencia y/o la complicidad de los aparatos de seguridad de la dictadura.
Lo real es que los hechos conducen a que eso fue un ataque premeditado dirigido contra los Estados Unidos y Canadá… lo demás es cuento y fantasía.
San Juan, Puerto Rico a 19 de enero de 2019