Sunday, July 29, 2018

VERDADES CONTRA CENSURA



VERDADES CONTRA CENSURA
Por: Lcdo. Sergio Ramos
El designado testaferro del dictador Raúl Castro, Miguel Díaz Canel, ha emprendido una andanada de críticas contra los periodistas independientes asegurando que solo existirá la prensa oficialista y que bajo ningún concepto se permitirá la existencia de la prensa independiente en Cuba. Desde hace varios meses el régimen ha lanzado una serie de fuertes represalias contra los periodistas independientes.
Son dos los propósitos tras el ensañamiento contra el ejercicio del periodismo independiente: Uno como parte de un despliegue de propaganda para aparentar ante el pueblo que Díaz Canel es el que manda en el país. Y dos, la más importante, frenar cualquier amago de libertad de prensa para mantener al pueblo privado de información veraz que perjudique al régimen.
Y es que la prensa libre siempre ha sido el terror de las dictaduras. De ahí que, normalmente, lo primero que hacen los dictadores, sean de derecha o de izquierda, es censurar la prensa y en el caso del totalitarismo, eliminarla completamente, monopolizando el control de todos los medios de comunicación. Porque la libre difusión de la información y el acceso del pueblo a la misma es un antídoto al veneno del engaño y de la ignorancia, pues a la vez que informa, concientiza al pueblo de la verdad, haciéndose más difícil a los tiranos esconder del abuso y la injusticia que cometen contra los ciudadanos.
Por tal razón, la censura es una necesidad imperiosa para la sobrevivencia de las dictaduras. Estas necesitan sumir a los pueblos en la ignorancia y la desinformación para controlarlos mejor. Por medio de la censura le bloquean la verdad al pueblo, y por la desinformación difunden la mentira y el engaño que conviene al dictador, para convertir a los ciudadanos en sumisos zombis políticos. Por lo tanto, el control total de los medios de comunicación es uno mecanismo de control total sobre el pueblo.
La dictadura castrista no es la excepción. Desde los mismos comienzos de la toma del poder, el régimen castrista se ensañó contra los medios de comunicación y prensa libre e independiente de Cuba, y los confiscó y los eliminó, mientras, simultáneamente, persiguió, encarceló y hasta fusiló a los periodistas sinceros que informaban la verdad de los hechos. Y al mismo tiempo fue creando su propia monopolística maquinaria de propaganda y prensa, por medio de la cual le ha ocultado al pueblo cubano sus desaciertos, errores, injusticias, abusos y crímenes, además de difundir su engañosa ideología, endiosando al dictador de turno, con el propósito de transformar al pueblo cubano en un rebaño de ciegos y sumisos.
La dictadura castrista se apuntala, además de por el miedo infundido por la violencia del terrorismo de estado, por una perversa maquinaria diseñada para callar y mentir, la cual siempre ha operado, bajo un férreo y sofisticado control desde la cúpula del poder y del Partido Comunista de Cuba. 
En conclusión, es indiscutible que la prensa libre y la libertad de acceso a la información son los antídotos contra la dictadura y pilares de la libertad.
También es una realidad que nuestra lucha es también una lucha de ideas. Una confrontación perenne entre la verdad que asiste a los que luchan por la libertad, la justicia y la democracia y la mentira con que nos envenena y adormece la dictadura.
Esa es una de las razones por la cual deben apoyarse y fortalecerse los medios de prensa libre e independientes y a los periodistas independientes, que, con múltiples sacrificios, dificultades y riesgos, valientemente difunden las verdades que el régimen calla y le esconde al pueblo. Más aun, ha de ser prioridad de lucha hacerle llegar por todos los medios posibles al amordazado pueblo, el mayor cúmulo de información veraz posible sobre la realidad cubana e internacional.
En la medida en que mayor cantidad de información veraz llegue al pueblo, este irá adquiriendo un mayor conocimiento de la realidad que los irá despertando del letargo, y se estará forjando en cada ciudadano, la conciencia necesaria para tomar la resolución de lucha para combatir y derrocar la tiranía castrista.
Por eso debemos apoyar, reforzar y proliferar la prensa independiente y sus periodistas dentro de Cuba, para con ella propagar la información veraz y abrir caminos hacia la libertad. Se trata de romper el muro de la censura a golpe de verdades. Porque las ideas han de ir de la mano de la acción.
San Juan, Puerto Rico a 21 de julio de 2018




Sunday, June 24, 2018

¿CONSTITUCION O IMPOSICION?



¿CONSTITUCION O IMPOSICION?
Por: Lcdo. Sergio Ramos
La dictadura cubana ha convocado a su seudo-parlamento para hacer enmiendas a la llamada Constitución Socialista de Cuba de 1976. La misma se hará bajo la dirección del General Raúl Castro, mientras que el recién seleccionado presidente Miguel Díaz Canel, fungirá de vice-presidente de dicha asamblea. Prueba fehaciente y clara de quien sigue realmente mandando en Cuba.
En la realidad, la constitución vigente en Cuba, así como las posteriores enmiendas que se le realizaran en 1992 y 2002, no responde a una legítimamente refrendada por el pueblo, debido a que todo el proceso de discusión y aprobación estuvo viciado por la ausencia de participación de las todas las tendencias opositoras del país y carente de la libre discusión de las ideas, planteamientos y propuestas. Tampoco hubo representación en aquella constituyente de otras posiciones políticas e ideológicas contrarias al oficialismo, sino que fue discutida y aprobada en una asamblea cuyos integrantes todos, respondían al único partido gobernante, el Partido Comunista de Cuba. Y para añadir más a su carácter ilegitimo, el proceso de referéndum para su aprobación estuvo viciado por la total falta transparencia, toda vez que el organismo electoral estaba absolutamente controlado por el mismo ejecutivo gobernante que redactó. 
Ante teles hechos, constituye un eufemismo hablar de la existencia de una constitución en Cuba. En realidad, es la imposición de un ordenamiento jurídico para establecer leyes conducentes a la conculcación de los derechos humanos y las libertades fundamentales del pueblo y garantizar la entronización de una casta gobernante a través de un solo minoritario partido, que advino al poder por la fuerza y que, por virtud de tal impositiva legislación, pasó ser un ilegítimo poder superior al estado cubano.
Por tales motivos, la mal llamada Constitución de Cuba y sus enmiendas posteriores, al igual que la actualmente pretendida por el régimen, es ilegítima y nula ‘ab initio’.
De hecho, la impuesta constitución contiene una serie de artículos que por sí constituyen violaciones institucionales de los derechos humanos de los ciudadanos cubanos. Entre los que más se destacan son:
El artículo 5, que otorga al Partido Comunista un rol supremo en la conducción de la vida nacional por encima del estado y del gobierno. Este establece que: “Artículo 5.- El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista.” (Énfasis nuestro).
Esta norma atenta contra la propia naturaleza de toda sociedad que es la pluralidad; además, viola el derecho del pueblo a elegir libremente a quienes serán sus gobernantes; e impide la representación de las otras tendencias políticas del país en el gobierno, pues excluye a los demás partidos, concediendo la exclusividad de gobernar al minoritario Partico Comunista, invistiéndole con poderes superiores al poder del estado.
La otra disposición opresiva es el Artículo 62, el cual citamos: “Ninguna de las libertades reconocidas a los ciudadanos puede ser ejercida contra lo establecido en la Constitución y las leyes, ni contra la existencia y fines del Estado socialista, ni contra la decisión del pueblo cubano de construir el socialismo y el comunismo. La infracción de este principio es punible”. (Énfasis nuestro).
Esta disposición coercitiva es por sí sola, violatoria de los derechos humanos de todos y cada uno de los ciudadanos cubanos, al prohibir y penalizar el ejercicio de sus libertades y derechos civiles que la propia constitución concede, cuando estos se ejercitan para exponer y procurar una posición distinta y/o contraria a los lineamientos y fundamentos del régimen. 
Por su parte el Artículo 3, al párrafo tercero, establece la inamovilidad e irrevocabilidad del régimen totalitario impuesto en Cuba. Este textualmente dice que: “El socialismo y el sistema político y social revolucionario establecido en esta Constitución, probado por años de heroica resistencia frente a las agresiones de todo tipo y la guerra económica de los gobiernos de la potencia imperialista más poderosa que ha existido y habiendo demostrado su capacidad de transformar el país y crear una sociedad enteramente nueva y justa, es irrevocable, y Cuba no volverá jamás al capitalismo”. (énfasis nuestro)
El contrasentido mayor de que adolece esta norma es fundarse en el falaz supuesto de la inmovilidad de los procesos evolutivos de la sociedad y de la historia, los cuales están en constante cambio. En segundo lugar, el objetivo de la norma es violatoria del derecho humano de los ciudadanos, pues pretende atar la voluntad del pueblo para favorecer el interés particular de la oligarquía gobernante, con el fin de perpetuar en el poder a éstos y a sus sucesores. Y, en tercer lugar, porque de su faz, la norma coarta el derecho del pueblo a elegir el tipo y forma de gobierno y a cambiarlo cuando entienda pertinente, lo que de por sí, viola el derecho del pueblo a su autodeterminación y soberanía.
Estos tres artículos citados, entre otras muchas otras disposiciones que contiene la magna carta del régimen totalitario, son completamente inaceptables en un ordenamiento jurídico que pretenda ser realmente una constitución que esté basada en la salvaguarda de los derechos humanos y las libertades del pueblo, así como también, en la forja de una sociedad inclusiva de todas las tendencias políticas, sociales y económicas del país.
Por cuanto, esto nos lleva a concluir que bajo las actuales disposiciones violatorias de los derechos humanos y libertades fundamentales del pueblo cubano que contiene la magna norma impositiva del régimen, sumada a la total carencia de verdadera representación y participación en libertad y plenitud de derechos de las distintas vertientes del pensamiento del pueblo cubano, como sociedad plural que es, y unida a la ausencia de mecanismos imparciales y transparentes en los procesos electorales que garanticen su libre refrendación por el voto libre y universal de todo el pueblo, tales pretendidas enmiendas a la ilegitima constitución, serán realizadas más con finalidades cosméticas y acomodaticias de la casta gobernante, que para abrir la sociedad cubana a la libertad, la democracia y al respeto pleno de los derechos humanos, por lo que constituirán otra inaceptable imposición de la dictadura.
En consecuencia, el pueblo cubano está entrampado en otro teatral capricho de la dictadura, para llevarlo a una farsa de referéndum, que tiene como propósito continuar bloqueando cualquier salida real hacia un futuro verdaderamente libre y próspero para el pueblo. Porque al fin de cuentas, de prevalecer los votos por ‘si’, tendría el efecto de  avalar la dictadura y la entronización de la casta en el poder; y, si por el contrario, prevalece el voto por el ‘no’, implicaría dejar en pie en todos sus términos y condiciones, un ilegítimo embeleco jurídico que ellos osadamente llaman constitución, el cual, además de institucionalizar la opresión que sufren los ciudadanos y dejar en el poder a la oligarquía comunista, contraviene los mejores intereses y aspiraciones de libertad, paz, progreso y bienestar del pueblo cubano.

Cuba no necesita enmiendas cosméticas, ni farsas electoreras, sino un cambio real y profundo hacia un verdadero estado de derecho verdaderamente democrático, inclusivo y justo.
Lo que hace falta es exigir y procurar un cambio radical del sistema, a través de la salida del poder de todos los actuales opresores, para así poder convocar a una verdadera asamblea constituyente del pueblo cubano, en donde estén verdaderamente representadas todas las tendencias del pensamiento político, social y económico de la nación y cuyo producto constitucional se someta a referéndum a través del voto de los cubanos todos, dentro y fuera del país, de modo que sea una votación verdaderamente universal, libre y transparente de todo el pueblo cubano. Solo así Cuba tendrá una verdadera y legítima constitución. Lo demás es una inaceptable imposición.
San Juan, Puerto Rico a 6 de junio de 2018



Saturday, June 2, 2018

DOS PUEBLOS CONTRA UN MISMO ENEMIGO



DOS PUEBLOS CONTRA UN MISMO ENEMIGO
Por: Lcdo. Sergio Ramos
El hecho de que las pasadas farsas electorales realizadas en Cuba y en Venezuela se efectuaran en los días conmemorativos de la independencia del uno con el otro: El 19 de abril, día de la independencia de Venezuela, fueron las de Cuba; mientras que el 20 de mayo, día de la independencia de Cuba, fueron las de Venezuela. No es casualidad, sino premeditada causalidad. Es prueba de un claro mensaje de cuan profundamente entrelazadas están las dictaduras de Raúl Castro y su títere Manuel Díaz Canel y la de Nicolás Maduro.
Ambos son parte de un mismo perverso engendro que conforman un eje político-económico-militar, que tiene como finalidad primaria, la imposición del totalitarismo castro-chavista en ambos países y su esparcimiento por toda Latinoamérica, como ya lo ha hecho en los casos de Nicaragua y de Bolivia y la cual, actualmente amenaza seriamente y con inminencia a México y a Colombia. Un cáncer político que ha hecho metástasis por todo el hemisferio occidental como consecuencia del craso error de no haber extirpado la tiranía castrista a tiempo, cuando esta era todavía débil y estaba surgiendo.
Es harto conocido que la dictadura de Nicolás Maduro, a pesar de la económica por la que atraviesa Venezuela, envía sustancial ayuda económica y energética a la dictadura castrista para sufragar la opresión al pueblo cubano. Del mismo modo, es evidente como la dictadura de los Castro envía tropas y armas a la dictadura chavista para oprimir al pueblo venezolano.
También es de conocimiento mundial como en el plano internacional los regímenes dictatoriales de Cuba y Venezuela se apoyan y ayudan mutuamente. Como también es conocido que ambos regímenes están unidos en el perverso propósito de expandir el totalitarismo castro-chavista por toda la América Latina, desmantelando las democracias de este hemisferio.
Los dos tiranos conforman un mismo nocivo entramado de poder. Ambos son el mismo enemigo de la libertad de Cuba y de Venezuela.
Los dos pueblos, el cubano y el venezolano, se confrontan contra un mismo enemigo que los oprime, los empobrece, los hambrea, los persigue, los encarcela y los mata para que sobre los hombros de sus explotados ciudadanos asentarse una tiranía regida por una exclusivista casta de gobernantes que cada día se enriquecen más a costa de la explotación de sus ciudadanos.
En consecuencia, tanto para los cubanos como para los venezolanos, el enemigo es el mismo, es uno: el castro-chavismo. Por tal razón, se hace imperativo que las oposiciones democráticas de dichos pueblos, dentro y fuera de ambos países, cierren filas contra la tiranía opresora, para poder derrotar a los tiranos y reestablecer la verdadera libertad y democracia en Cuba y en Venezuela.
Esto implica cerrar juntos filas para solidarizarnos el uno con el otro, apoyarnos y ayudarnos en las tareas libertarias mutuamente, coordinar esfuerzos, trabajos y acciones encaminadas a la erradicación de ambas tiranías.
De hecho, un paso en esta dirección se está dando en Puerto Rico a través de la Alianza Cubano Venezolano por la Democracia. Los exiliados cubanos y venezolanos en la Isla del Encanto, ya  están trabajando juntos en pos la libertad y la democracia para ambos pueblos y han producido un pacto, que se ha dado a llamar el Pacto de San Juan, que en síntesis se comprometen ambos a apoyarse y ayudarse y a coordinar esfuerzos mutuamente hasta lograr la liberación de ambos pueblos, con el compromiso de que el primero que se libere continuará ayudando y luchando hasta que se libere el otro del yugo opresor y se restablezca la verdadera democracia.
Y es que donde quiera que exista un lugar donde residan exiliados cubanos y venezolanos, debemos juntarnos para luchar contra el enemigo común. Del mismo modo, también las oposiciones en el interior de ambos países para apoyarnos y así, confrontar con mayor fuerza y efectividad a las tiranías de La Habana y de Caracas.
Juntos tendremos la fuerza necesaria para terminar de raíz el totalitarismo comunista del castro-chavismo y frenar el avance de las fuerzas anti-democráticas. Juntos tendremos el poder para devolverle la libertad, la paz, el progreso y la democracia a los pueblos de Cuba y Venezuela y salvar la América Latina de la expansión del totalitarismo castro-chavista.
San Juan, Puerto Rico a 25 de mayo de 2018.


Saturday, April 7, 2018

EL INDESEABLE DE LA CUMBRE



EL INDESEABLE DE LA CUMBRE
Por: Lcdo. Sergio Ramos
La VIII Cumbre de las Américas se celebrará en Lima, Perú los próximos días 13 y 14 de abril de este 2018. Allí asistirán los mandatarios del continente americano para discutir temas tales como: La Gobernabilidad Democrática y Corrupción, la Corrupción y Desarrollo Sostenible, los Aspectos de Cooperación Institucionales Interamericanos y Alianzas Publico Privadas, entre otros.
Se supone que, a tenor con los postulados de la Organización de Estados Americanos (OEA) los gobernantes que asistan sean aquellos democráticamente electos por sus respectivos pueblos en procesos electorales transparentes, limpios y pluralistas. Sin embargo, contradictoriamente, no será así.
Si bien el dictador venezolano, Nicolás Maduro, se le ha negado la participación y en dicha cumbre basado en las serias violaciones a los derechos humanos cometidos y a la ilegal golpista constituyente y la farsa electoral con la cual pretende imponer una dictadura encaminada imitar el totalitarismo castro-comunista; al dictador militar Raúl Castro, quien representa la dictadura más longeva del continente, se le ha invitado a participar en la misma.
Al dictador Raúl Castro se le ha admitido en contravención a los principios democráticos y de respeto a los derechos humanos, sobre los que se fundamenta la Organización de Estados Americanos.
Una mirada a los eventos que diariamente suceden en Cuba, nos enmarcan en la gran contradicción que implicaría la participación del régimen castrista en dicha Cumbre: En Cuba se violan los diaria y sistemáticamente derechos humanos al pueblo cubano. Los arrestos arbitrarios a los opositores pacíficos, las golpizas a los ciudadanos que reclaman sus derechos, las torturas y los asesinatos de líderes opositores están evidenciados de modo concurrente en todos los informes sobre el estado de los derechos humanos en Cuba publicados por organismos internacionales como las Naciones Unidas y la propia Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA. Ello también coincide unánimemente con los informes de las organizaciones no gubernamentales (ONG), monitoras de los derechos humanos, tales como Human Rights Watch, Freedom House, Amnistía Internacional, entre otras. 
Para colmo, la presencia del dictador Raúl Castro dramatiza tal contrasentido cuando observamos el historial sanguinario y cruel de este gobernante. Desde los tiempos en que estaba alzado en la provincia oriental de Cuba, este asesinó por fusilamiento a muchos ciudadanos por el hecho de no estar de acuerdo con las guerrillas castristas. Luego, una vez derrocado en gobierno de Fulgencio Batista, en los primeros siete (7) días de 1959 asesinó por fusilamiento primero y por ahorcamiento luego a más de 70 ciudadanos cubanos. Posteriormente, a lo largo de su desempeño como Jefe y Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, estuvo involucrado en múltiples crímenes de lesa humanidad. Bajo su mando, las tropas invasoras cubanas en Angola, Eritrea, Etiopia y Somalia, cometieron masacres a los habitantes de esos pueblos. Fueron sus oficiales bajo su mando, quienes entrenaron, armaron, y apoyaron a las guerrillas y grupos terroristas de izquierda que se dispersaron por todos los países de América Latina, causando destrucción y muerte entre los pueblos hermanos de este continente. Las FARC, el ELN en Colombia, Sendero Luminoso en Perú, los Túpac Amaru en Uruguay, los Montoneros en Argentina, los Sandinistas en Nicaragua, el Frente Farabundo Martí en El Salvador, los Zapatistas en México, entre otros, fueron los tentáculos mortíferos del imperialismo castrista en este continente.
Fue el propio Raúl Castro quien dio la orden de derribar las avionetas matricula estadounidense de Hermanos al Rescate sobre espacio aéreo internacional, asesinando a sus tripulantes ciudadanos americanos, mientras realizaban una labor pacífica y humanitaria de rescatar balseros cubanos que escapaban de Cuba buscando libertad en otras tierras. También, bajo su mando estaban las cañoneras cubanas que permanecieron impasibles, sin hacer nada, a solo unos metros del viejo remolcador de madera “13 de Marzo”, mientras los remolcadores de acero tipo ‘Polargo’ embestían y hundían al primero causando la muerte de 42 cubanos entre ellos 10 niños.
Desde el 2008 en que Raúl Castro asumió la dirección del régimen dictatorial de Cuba, se asesinaron a destacados opositores pacíficos cubanos tales como, Orlando Zapata Tamayo (2010), Laura Pollán (2011), Juan Wilfredo Soto García (2011), Osvaldo Paya Sardiñas (2012), Harold Cepero (2012), Wilmar Villar Mendoza (2012), entre otros.
Para añadir a la contradicción, en la Cumbre dedicada a la problemática de la corrupción, se invita a un dictador corrupto que tiene cuentas en varios paraísos fiscales por más de $500 millones de dólares robados al sudor de los explotados trabajadores cubanos. Más aun, de acuerdo a las revelaciones hechas por la fiscalía de Brasil producto de las investigaciones, se ha comprobado que la empresa Odebrech realizó millonarios sobornos a Raúl Castro y otros funcionarios de alto nivel del régimen cubano para recibir prebendas con la construcción del Puerto de El Mariel y otras inversiones en Cuba.
Es inconcebible, contradictorio y violatorio de los preceptos sobre los cuales se sustenta la OEA que un corrupto genocida como Raúl Castro y/o los representantes de su régimen dictatorial sean admitidos a participar en una Cumbre de países democráticos.
Son estas inconsistencias motivadas por oscuros intereses políticos y económicos los que generan en los pueblos la desconfianza en los organismos internacionales y fomentan el debilitamiento y erosión de las democracias y las libertades de los países de América Latina, porque contribuyen a apuntalar dictadores en el continente, en vez de fomentar y ayudar a su total erradicación de la fas del continente americano.
Es ofensivo e insultante para los hombres y mujeres libres y democráticos de este continente, la presencia de un indeseable tirano en un foro constituido para garantizar la paz, la concordia, el progreso, la libertad y los derechos humanos de los pueblos del continente.
San Juan, Puerto Rico a 1ro de abril de 2018




Sunday, March 4, 2018

LA SOCAVACION DE LA DEMOCRACIA



LA SOCAVACION DE LA DEMOCRACIA
Por: Lcdo. Sergio Ramos
A partir del llamado Foro de Sao Pablo en 1990, en donde organizaciones y movimientos de izquierda se agruparon para establecer una metodología y estrategia con vistas de destruir las democracias latinoamericanas e imponer sistemas totalitarios y dictatoriales en el continente mostrando una engañosa apariencia de democracia. De hecho, hemos visto como varios países latinoamericanos han sido dominados por estos elementos radicales de izquierda, perpetuándose en el poder de modo cada vez más absoluto en detrimento de las libertades y derechos humanos de los pueblos, víctimas de esta modalidad de socavación destructiva de las democracias en Latino América.
El indicado foro surge a instancias del propio tirano Fidel Castro y el proyecto de socavación de la democracia para imponer a los pueblos de América Latina dictaduras de izquierda neo-marxistas-leninistas, solapadas con máscaras de democracias ficticias, allí acordado, se basó en las teorías del filósofo izquierdista alemán radicado en México, Heinz Dieterich Steffan, autor de la obra “El Socialismo del Siglo XXI”
Ya para el 1999 las izquierdas radicalizadas obtuvieron su primera toma del poder con Hugo Chávez en Venezuela, quien estuvo en poder catorce años hasta su muerte el marzo 5 del 2013 y siendo sucedido desde ese año por Nicolás Maduro, todavía en el poder.
El maquiavélico plan tiene como base varios elementos en los cuales vale destacar algunos de ellos. Primeramente, los extremistas de izquierda concurren a procesos electorales democráticos al amparo de un discurso populista, lleno de atractivas promesas de justicia social y progreso que a la larga jamás cumplirán.
Una vez en el poder comienzan la socavación de las instituciones democráticas teniendo como objetivo los siguientes cambios estructurales a las instituciones democráticas, principalmente a través de enmiendas o promulgaciones de nuevas constituciones que, bajo un falso matiz de legalismo institucional, socavan y alteran las reglas del juego democrático para acomodarlas a su proyecto de control total del estado. Los objetivos básicos, entre otros son:
Continuismo en el poder: Para ello, se enmiendan las constituciones o se promulgan otras nuevas cuyo articulado permite la relección de los incumbentes en los puestos electivos de forma indefinida.
Eliminación de la Separación de los Poderes del Estado democrático: Unos de los principios del estado democrático es la descentralización y dilución del poder del estado a través de ramas independientes y autónomas normalmente establecidas en tres poderes --- ejecutivo, legislativo y judicial --- y en algunos lugares un cuarto poder:  El electoral. Pues bien, por vía de la enmienda y/o promulgación de leyes y de cambios a la constitución se logra que el ejecutivo pueda nombrar, sin el menor escrutinio ni fiscalización, a los jueces del Tribunal Supremo y otras instancias judiciales. De ese modo, nombran jueces políticamente afines e incondicionales al régimen, permitiendo que el ejecutivo pueda intervenir, directa o indirectamente en las decisiones judiciales de los tribunales. Esto les da el poder de reprimir y encarcelar opositores tras el viso de legalidad y de igual manera, exculpar a sus leales de las violaciones de ley. De igual forma les permite abalar sus leyes y decretos para guardar una apariencia de legalidad.
El otro aspecto es lograr el control de las legislaturas. Para el logro de este objetivo se aplican medidas, decretos y entrampamientos para descalificar partidos opositores y candidatos de la oposición de modo que no puedan aspirar a los puestos dentro de las Asambleas Legislativas y así controlar con mayorías o con la totalidad las legislaturas, lo cual les permite promulgar leyes a la carta y capricho sin la menor oposición, para así imponer con viso de legalidad, el modelo totalitario socialista.
Un tercer aspecto, es buscar el control de los estamentos militares y policiacos. Desplazando a retiro a los militares opositores, sustituyéndolos por militares incondicionalmente leales al nuevo régimen. En algunos casos se crean, con la anuencia de la ya controlada rama judicial y legislativa, fuerzas armadas paralelas o milicias, que responden exclusivamente al gobernante y que están, no solo para reprimir a los opositores sino para oponerse y combatir a los militares leales a la democracia.
Otro de los mecanismos de control social más importantes es controlar los medios de comunicación. Con la promulgación de leyes y decretos que censuran a la prensa coartando y limitando la libertad de prensa, reducen el poder de información de esta, y hasta crean el clima seudo-legal para confiscar medios de prensa y comunicación privados que pasaran a manos de los organismos del régimen.  Al final, adquieren el monopolio de la comunicación cerrando el acceso libre de la población a la información.
El otro ámbito de control es el económico: Por vía de la confiscación, expropiación y/o nacionalización de las empresas privadas, empezando por las más prominentes y estratégicas. De esta forma, el estado va adquiriendo poder y riqueza, al mismo tiempo que va empobreciendo a los ciudadanos. Luego del control de las empresas económicamente estratégicas, van por etapas bajando de nivel en la aplicación del plan para despojar a los ciudadanos de sus negocios, hasta expropiar todos los negocios por pequeños que sean. Al final, todo el orden productivo está bajo el control estatal. En consecuencia, el estado se convierte en el único portador de riqueza, lo que equivale a un modo de tener poder, y el pueblo se ya empobrecido, despojado del poder económico, queda económicamente y totalmente dependiente del estado, que se convierte en el único empleador y proveedor de los empleos y de los alimentos y bienes necesario para la vida del ciudadano. Sin embargo, por tras mano, la oligarquía gobernante, al amparo de una corrupción sin fiscalización, van enriqueciendo las arcas privadas de los altos jerarcas del nuevo régimen, lo cual concede a estos un mayor poder y ventaja indebida e ilegal sobre el empobrecido ciudadano común.
Finalmente, procuran el control en el orden social: El estado que ahora controla la judicatura y la legislatura, procede a expropiar las instituciones sociales como las escuelas privadas, las universidades y otros centros de estudios. Y en cuanto a aquellas del estado con autonomía universitaria, se les elimina estas, de modo que el estado adviene a ser el único proveedor de la educación en la forma, modo, manera y a quienes entienda deba dar, haciendo al pueblo dependiente del estado para adquirir una educación. De igual modo, lo hace con las instituciones de salud privadas, acaparando para sí la provisión de los servicios de salud, Entonces el pueblo queda a expensa del estado para mantener y obtener su salud.  Y, además, en cuanto a los demás aspectos sociales, el estado va ocupando el control que tenía el ciudadano y haciéndolo exclusivamente suyo, haciendo del ciudadano un dependiente socialmente del estado.
Hay otras maquiavélicas medidas, pero sería interminable detallarlas. Lo importante es la conciencia del peligro para la libertad y la democracia que encierran los promotores de estos mecanismos socavadores de la democracia y la libertad de los pueblos
Al fin de cuentas, con este rejuego de apariencia de legalidad y simulación de democracia, el ciudadano pasa de la libertad a la esclavitud y los hace absolutamente dependiente del nuevo amo: El estado, quien es el único proveedor del trabajo, la salud, la vivienda, la educación, la recreación y hasta de la libertad tal como lo era el esclavo encadenado de antaño.
Esta socavación de la democracia la estamos viendo desde hace un tiempo en algunos países de América Latina, cada cual con sus características propias y en diferentes estados de intensidad y desarrollo. Así lo hemos visto en Venezuela, Bolivia, Nicaragua, en Ecuador bajo Rafael Correa, en Brasil bajo Lula da Silva y Dilma Ruseff y en Argentina bajo Cristina Fernández. En algunos han tenido éxito para desgracias de sus respectivos pueblos, como en Venezuela, Nicaragua y Bolivia. En otros han fracasado, como en Argentina y Brasil, pero quedan latentes, operando su maldad agazapados dentro del sistema en espera de una nueva oportunidad.
Esta es una amenaza real a la libertad, la democracia, el bienestar y el progreso de los pueblos de la América Latina, y quien sabe que también lo sea en otras naciones del mundo, donde pretendiesen aplicar este perverso y maquiavélico método socavador de las democracias. Por ende, las democracias deben tomar medidas firmes, claras y drásticas contra la socavación democráticas por las solapadas izquierdas extremas, como cuestión ineludible e impostergable de sobrevivencia para la libertad y la democracia real de los pueblos.
San Juan, Puerto Rico a 17 de febrero de 2018



Saturday, January 27, 2018

Honremos a Martí en su justa perspectiva




Honremos a Martí en su justa perspectiva

Por: Lcdo. Sergio Ramos

José Martí tiene hoy día, para mayor ofensa y escarnio a su gloriosa memoria, el sacrílego espectáculo de tener, a pocos pasos de su tumba, en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, la piedra gigantesca donde está enterrado el vil tirano Fidel Castro. Deseo perverso solicitado por este último que denota la envilecida envidia de un tirano egocéntrico y cruel, que, en vano, aun después de muerto, quiso opacar la honra del Apóstol de la Independencia de Cuba.

No le bastó al ego enfermizo dictador mal utilizar para sus ambiciones desmedidas la imagen y el pensamiento de Martí, para escalar hacia el poder y engañar al pueblo para, so color de libertador, imponer la más cruenta tiranía que jamás haya existido en el continente americano.

Para lograr el poder absoluto, Fidel Castro utilizó como pedestal su imagen y distorsionó el pensamiento de Martí, haciendo todo lo contrario a lo que predicó y por lo cual luchó y murió combatiendo en Dos Ríos. Así los hechos lo confirman.

La patria que proclamó y a la cual aspiraba Martí era una inclusiva, “Con todos y para el bien de todos”, pero Castro la transformó en un feudo privado para el beneficio de sus acólitos y el suyo propio a costa de la esclavitud de todo el pueblo cubano.

El propio Apóstol condenó y sentenció a los déspotas que, como estos, les roban a los hombres la patria de todos, diciendo que: “No hay viles mayores que los que miran exclusivamente los intereses de
la patria como medios de satisfacer su vanidad o levantar fortuna”.

Tanto el difunto tirano Castro, como su hermano, actual dictador Raúl Castro y los pretendidos sucesores venideros, han sembrado en el pueblo, lejos de la felicidad de la libertad y el progreso, un mar de lágrimas y un abismo de miserias, lo que, de hecho, contradice de su fas, el ideario martiano. Veamos:

El ilegítimo régimen tiránico de Cuba, desde su inicio hasta la fecha, ha asesinado por medio de la aplicación ilegal y arbitraria de la pena capital por fusilamiento o a través de ejecuciones extrajudiciales la cantidad de más de 10,000 cubanos, sin contar los muertos en las guerras de Angola, Etiopia, y otros lugares y los ahogados tratando de escapar en las aguas del Mar caribe y el Estrecho de la Florida. Todos esos son crímenes movidos por el odio y contrarios a la justicia y al derecho, sobre lo cual Martí sentenció: “No hay perdón para los actos de odio. El puñal que se clava en nombre de la libertad, se clava en el pecho de la libertad”.

Ha encarcelado a más de 100,000 cubanos por razones políticas y siguen encarcelando, solo pensar distinto a él y por exigir y procurar el derecho a una patria verdaderamente libre y para el bienestar de todos los cubanos. Sobre el presidio político, del cual Martí en su tiempo fue víctima, denunció: “Dolor infinito, porque el dolor del presidio en el más rudo, el más devastador de los dolores, el que mata la inteligencia y seca el alma y deja en ella huellas que no se borran jamás”.

Estos actos represivos, violatorios del derecho humano, son propios de regímenes dictatoriales, como bien indicara el Apóstol de nuestra Independencia: “Los sistemas políticos en que domina la fuerza, crean derechos que carecen totalmente de justicia…” y nos explicó el porqué,
“Imponerse es de tiranos. Oprimir es de infames”.

La tiranía castrista ha forzado a más de 2.5 millones de cubanos a salir del
país hacia otras tierras del mundo en busca de la libertad y del bienestar que les son negadas en su propia patria.

Martí también fue un desterrado. Sufrió la agonía del exilio y el sufrimiento de verse forzado a vivir lejos de su familia y de su patria. Al respecto expresó: “…en el destierro, náufrago es todo hombre” porque, “los desterrados saben que la tristeza que inunda el alma en la tierra, es el dolor mismo del destierro”.

A lo largo de su vida el tirano Castro predicó, exacerbó, fomentó y esparció el odio, la envidia y la injusticia como doctrina y peldaño para subir y luego sostenerse en el poder de modo omnímodo. Mas aun, esparció por todo el país un evangelio de odio, que es claramente, todo lo contrario, al evangelio de amor que nos enseñó José Martí. Esta predica detestable fue reprobada por el Apóstol cuando nos dijo: “Asesino alevoso, ingrato a Dios y enemigo de los hombres, es el que, so pretexto de dirigir a las generaciones nuevas, les enseña un cúmulo aislado y absoluto de doctrinas, y les predica al oído, antes que la dulce plática del amor, el evangelio bárbaro del odio”

El pueblo cubano ha estado sometido por décadas al látigo y a la bayoneta por una oligarquía hermética y prepotente, que trepando sobre los hombros de los explotados trabajadores, se robaron la patria para convertirla en finca privada de la cual satisfacen sus ambiciones de poder desmedido y su insaciable avidez por acumular riquezas mal habidas.

Martí condenó la vileza del caudillismo, del despotismo y del continuismo en el poder expresando que: “ Todo poder amplio y prolongadamente ejercido, degenera en casta. Con la casta vienen los intereses, las altas pretensiones, los miedos de perderlo, las intrigas para sostenerlas: las causas se entre buscan y se hombrean unas a las otras”. Y también, al respecto, nos dijo que: “El gobierno que usa su poder para aumentar la cólera entre sus gobernantes y para privarles innecesariamente so pretexto de servirles de lo que requiere para su bienestar, engaña al pueblo y es caso de rebeldía del ciervo contra su señor”.

 La patria anhelada por José Martí era muy diferente a la que el difunto tirano impuso en Cuba; por eso nos enseñó y nos dio la visión de un país diferente, basado en la libertad, el bienestar y la dignidad de todos su habitantes que: “ De los derechos y opiniones de sus hijos, todos estaba hecho un pueblo   no de los derechos y opiniones de una clase sola de sus hijos”… y la razón para ello estriba en que, “La República no debe ser el patrimonio injusto de una clase de ciudadanos sobre los demás, sino el equilibrio abierto y sincero de todas las fuerzas reales del país y del pensamiento y deseo libre de los ciudadanos todos”.

Y es que la anhelada República “Con todos y para el bien de todos”, ha de estar consagrada al bienestar, al progreso y la libertad. Libertad en su verdadero contexto, tal como el la definió: “La libertad es el derecho que tienen las personas de actuar libremente, pensar y hablar sin hipocresía”  , o sea, que país donde los ciudadanos todos tengan dignidad plena de todos y cada uno de sus ciudadanos. Por eso Martí clamó: “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto sagrado de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.   

Ante tanta ignominia y opresión, nuestro Apóstol José Martí nos enseñó también el camino a seguir:

En primer término, que con los tiranos no puede haber tregua porque la libertad de los pueblos no es negociable. Así lo expresó “A la mesa del castigador no puede sentarse con honra, sino sin honra, ningún hermano del castigado”

También nos enseñó la ruta a seguir para la reconquista de la patria y su libertad: “Quien tenga patria, que la honre y quien no tenga patria, que la conquiste”.

Para conquistarla, el Apóstol José Martí nos dio la fórmula que nos enseñó con su palabra y acción: “! Unámonos, ante todo, en esta fe; juntémonos las manos en prenda de esa decisión, donde todos las vean y donde no se olvida sin castigos; cerrémosle el paso a la República que no venga preparada por medios dignos del decoro del hombre, para el bien y la prosperidad de todos los cubanos!”. 

Cuba sufre la honda pena de una cruenta opresión y es el deber sagrado de cada cubano procurar su libertad y con ella jurar que una vez libre la patria, reivindicar la memoria y honrar de José Martí, sacando de allí la infame piedra donde dicen está enterrado el déspota para desaparecerla en el más profundo abismo del mismo infierno… y entonces Cuba será feliz.

San Juan, Puerto Rico 20 de enero de 2018













  


Sunday, December 10, 2017

UN TEATRO PARA EL 2018


UN TEATRO PARA EL 2018
Por: Lcdo. Sergio Ramos
A todos los cubanos amantes de la democracia nos gustaría que hubiera elecciones libres y democráticas en Cuba. De hecho, ha habido propuestas desde la oposición interna y externa requiriendo se hagan elecciones y plebiscitos vinculantes y verdaderos en el país.
Mas aun, últimamente opositores dentro de la isla han retado a la dictadura en un esfuerzo por crear fisuras y penetrar dentro del hermético bloqueo político del régimen, intentando postularse para puestos electivos a la Asamblea del Poder Popular; una seudo legislatura integrada por miembros de un solo partido desde hace más de cinco décadas: El elitista Partido Comunista de Cuba, que monopoliza y controla al gobierno cubano en todas sus ramas.
La respuesta no se hizo esperar. Los candidatos independientes de la oposición fueron bloqueados por el oficialismo, siendo víctimas de actos de repudio, golpizas y arrestos por las turbas castristas y los esbirros de la policía política. Con ello, se les viola los derechos humanos a dichos opositores que pretendían ejercer un derecho como ciudadanos cubanos.
Y es que todos los ciudadanos cubanos tienen el derecho humano a participar en las gestiones de gobierno del país. Ese derecho incluye la participación del ciudadano, sea por sí mismo, de modo personal y directo o a través de los representantes libremente escogidos por el pueblo. Tal derecho va más allá: Cubre el acceso a las funciones públicas en condiciones de igualdad y sin ser objeto de discrimen de clase alguna. Justamente, lo que no ocurre en Cuba. Porque este derecho está totalmente conculcado por la propia constitución impuesta por el régimen que en su artículo 62 que establece que:
“ARTICULO 62. Ninguna de las libertades reconocidas a los ciudadanos puede ser ejercida contra lo establecido en la Constitución y las leyes, ni contra la existencia y fines del Estado socialista, ni contra la decisión del pueblo cubano de construir el socialismo y el comunismo. La infracción de este principio es punible.”
El citado artículo, como las acciones represivas y discriminatorias recién ocurridas, bloqueando los derechos a los opositores, viola el artículo 21 de la Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que establece en su inciso 1 que:
“1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.”
Dicha participación de los ciudadanos en el gobierno del país conlleva el derecho a postularse en los procesos eleccionarios, sin ser discriminado por tener una opinión política distinta a la del oficialismo, bien como candidato independiente, bien como parte de un partido o de un movimiento político o de un grupo de ciudadanos, y así lo expresa el mencionado artículo 21 en su inciso 2 que establece que:

2. Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.”
Estos compatriotas probaron una vez mas ante el mundo que las elecciones en Cuba son una farsa y que los puestos “’electivos” no existen, sino que son puestos selectivos. Seleccionados por el propio régimen con exclusión de todo otro punto de vista social, político, económico y social, que sea en contraposición a la del oficialismo.
También, estos hechos de represión, discrimen y exclusión dejan en claro que para poder llevar a cabo en Cuba un plebiscito, referéndum o elecciones se requiere previamente realizar cambios sustanciales de orden legal y estructural, que permitan un ambiente electoral sano y apropiado para que tales procesos resulten en una participación ciudadana amplia y plural y sus resultados sean los que realmente surjan de la voluntad del pueblo expresada en las urnas.
Desde el punto de vista legal, se requiere la derogación del artículo 5 de la Constitución sobre la supremacía y monopolio político del Partido Comunista de Cuba; del articulo 6 sobre el monopolio concedido a la Unión de Jóvenes Comunistas como un instrumento para agrupar y dirigir las juventudes del país y también la eliminación del articulo 7 sobre las organizaciones de masa como únicas entidades agrupadoras, representantes y dirigentes de los distintos sectores del país: Mujeres , Niños, Trabajadores, etc. . Debe incluirse la derogación del articulo 62 en donde solo se reconocen aquellos derechos civiles y libertades que no estén en conflicto con los promulgados por el estado comunista y el carácter irrevocable del actual sistema y del estado, según reza en el artículo 137 de la Constitución
En su lugar, se ha de reconocer bajo nuevo articulado la plena libertad para la organización y funcionamiento de los partidos políticos, cualquiera que sea su ideología o criterio político o posición respecto al gobierno. Así como la garantía a la libertad de expresión y de asociación para todos los sectores de la sociedad civil cubana, estén o no a favor del gobierno. Y debe reconocerse en ley el derecho del pueblo a cambiar y elegir el modelo político, económico y social que este escoja democráticamente en las urnas.
Por su parte, los derechos contenidos en la Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas deben tener carácter de ley en rango constitucional, para garantizarle a todos los ciudadanos cubanos sus derechos humanos.
En Cuba, el organismo rector de los procesos electorales en Cuba está en manos y bajo la jurisdicción del Ministerio de Justicia, o sea del ejecutivo. Lo cual anula la imparcialidad e independencia que tal instrumento electoral requiere. Por lo que debe haber una nueva ley electoral que verdaderamente garantice la imparcialidad e independencia de los poderes del estado del organismo electoral y en donde estén representados todos los partidos políticos que concurran a las elecciones. Ese organismo debe estar en manos de ciudadanos imparciales y probos.
Dada las características especificas de Cuba, todo proceso eleccionario debe hacerse con la presencia de observadores internacionales imparciales, tanto de personalidades reconocidas como de organismos internacionales como la ONU o la Organización de Estados Americanos, la Comunidad Europea, entre otros
Una de las grandes desventajas que tienen los candidatos opositores es la total falta de acceso a medios de prensa y publicidad para poder promocionar sus plataformas y presentar sus planteamientos políticos a la población. Esto se debe a que los medios de comunicación masiva (prensa, radio y televisión) están en manos y bajo el control del Partico Comunista de Cuba. Por tal razón, previo a instrumentar unas elecciones en el país debe abrirse el país a la tenencia de medios de comunicación masiva (Prensa, radio y televisión) en manos privadas y fuera del control estatal. Además, debe eliminarse todo tipo de censura y garantizar plenamente la libertad de expresión y de prensa, así como el total y libre acceso de los ciudadanos al internet.
Tal como están instrumentadas las tan cacareadas “elecciones” en Cuba para el 2018, donde se supone que “se retira” el dictador Raúl Castro, y se “elegirá” lo que realmente se esta montando por el régimen es un show teatral. Eso quedó plenamente demostrado con el bloqueo que les han hecho a los opositores que intentaron retar al régimen postulándose y recibiendo a cambio la abusiva represión de la dictadura castrista.
También quedó probado que elecciones, sin cambios previos legales y estructurales, es un acto en futilidad. Primero, como parte de los reclamos por elecciones libres, hay que exigir y establecer las bases para garantizar un proceso limpio, imparcial, universal, participativo y democrático antes de realizar elecciones en el país, de lo contrario seremos objeto del engaño y del fraude.
San Juan, Puerto Rico a 26 de noviembre de 2017